¿QUIERES TOCAR? PUES PAGA Y CALLA

REPORTAJE: EL ESCENARIO DE TRABAJO DE LOS MÚSICOS DE ROCK EN ESPAÑA

Producir un concierto, se está convirtiendo en una pesadilla para la mayoría de bandas y agencias.

CHEMA GRANADOS  28/08/2011

Descartada  la venta de discos como fuente de ingresos para un artista, debido al evidente abandono mayoritario, por parte del consumidor de este formato, y el incremento de las descargas P2P, las bandas de nuevo cuyo, solistas y artistas en general, no tienen otra fuente de ingresos que impulsen y posibiliten el avance de sus proyectos, que la producción de conciertos. Ha día de hoy, un grupo más o menos estable, deberá realizar una media de cincuenta conciertos al año, para poder mantener indenme la línea de flotación de su barco. Tradicionalmente, grupos y artistas que vendían cantidad suficientes de discos, organizaban las giras como un recurso promocional,  a fin de salvaguardar los indices de venta. Por poner algún ejemplo grafico: Alejandro Sanz cobraba un caché de 210.000 € por concierto, o los 90.000 de David Bisbal y Amaral, los 60.000 de El Canto Del Loco y Ana Belén, o los 30.000 de Carlos Baute. Pero hablemos de rock: Miguel Ríos 30.000. Mclan, 30.000, Celtas Cortos, 24.000, Barricada, 12.000, Koma, 6.000, Barón Rojo, 15.000, y asi podríamos seguir. Las administraciones públicas, nadando en el mar de la abundancia derivado del boom inmobliario, y de un gasto sin control por parte del ejecutivo central, pagaban estos exorbitados cachés a grandes vendedores de discos, a fin de garantizarse las simpatías de sus conciudanos, y de paso, garantizarse el voto. Sin embargo, este escenario ha cambiado sustantivamene, con la aparición de una crisis económica feroz que ha menguado sus capacidades económicas, su margen de maniobra, y por ende, de inversión en actividades lúdicas y culturales.

A estos condicionantes, habría que sumarle la desaparición casi total de la figura del promotor de conciertos. Otrora, existián promotores (Doctor Music, Gay Mercader), empresas especializadas, incluso instituciones públicas, que ejercian como promotores particulares de conciertos, adelantando los cachés y los gastos de producción, contratando el personal pertinente, montaje y organización. Posteriormente, recuperaban la inversión inicial, y obtenían los beneficios, gracias a la venta de las entradas, y subenciones en algun caso. De esta manera, muchos grupos eran contra

Se puede hablar perfectamente de "burbuja musical" en España.

tados directamente, a caché, cobrando sus honorarios por su trabajo, olvidandose por tanto de los demás aspectos técnicos que rodean la celebración de un concierto, y que, evidentemente, deberían serles ajenos.

Habría que hablar por tanto, de “burbuja” en la industria musical, a semejanza de la “burbuja inmobiliaria”, ya que muchos cachés se inflaron artificialmente, al igual que los gastos de producción. Como se ha podido comprobar, con el cambio de rumbo de la economía, la burbuja a terminado por explotar, desbaratando todo el entramado existente, lo que ha generado un desconcierto generalizado en todos los ámbitos de la industria. A saber: muchas productoras han cerrado, las grandes compañías discográficas, permanecen agazapadas aguardando cualquier movimiento del competidor de turno, los espacios para conciertos se han ido reduciendo, en parte afectados por la crisis, y también, víctimas de las férreas ordenanzas de las corparciones municipales en materias de locales de ocio, de los crecientes impuestos, quiénes han visto en este modelo de negocio,  un enemigo al que aniquilar con dureza, en vez de espacios donde se genera y produce cultura.

Podemos afirmar que casi un 75 % de las bandas del estado pierde dinero en sus giras.

En este escenario dantesco, ruinoso, muchas bandas de rock de nuestro estado deben de encontrar la manera de sobrevivir con sus propios recursos, con el viento en contra, y con recursos limitados. Y se enfrentan al mayor de los dilemas: darse a conocer. Llegar al público, a la masa social, tener la posibilidad de mostrar su trabajo, y que los demás decidan sobre su valor. A pesar de contar con los valisosas herramientas que ofrece la red como medio promocional, deberán enfrentarse a una selva de opciones, miles de grupos diferentes, y una competencia encarnizada. Y la unica manera efectiva de que disponen para optener algun ingreso, que les posibilite avanzar como banda, son los conciertos. Asi pues, si quieren moverse en esta jungla, deben de convertirse en managers de si mismos, en promotores de si mismos, y en productores de sus propios conciertos, a parte de componer, ensayar, y actuar, y como no, conciliar al mismo tiempo la vida laboral y familiar. Una dura lucha.

Asi es como los conciertos, se convierten en recurso promocional y de supervivencia, y entonces es cuando descubren, que las salas de conciertos de la ciudades, no solo no les contraran directamente para tocar en sus locales, cobrando un caché, sino que son ellos los deben de pagar un alquiler de sala si quieren actuar, y obtener réditos económicos de la venta de entradas. Pero los gastos, no terminan ahí. Si la banda se tiene que desplazar fuera de su localidad de residencia, deberán sumar otros gastos de produción como el combustible, la furgoneta, la alimentación y el hospedaje. Evidentemente, las salas prefieren como clientes grupos arrastren gente, y que por ende, rentabilicen la barra. A veces incluso, exigen en minimo de asistentes. Hay grupos con bastante apoyo por parte del público, que pueden llegar a rentabilizar los conciertos. ¿Pero como llegar a ese status? Hay un dato más que evidente: el 75% de las bandas de rock de este estado, pierde dinero en sus giras.

El alquiler de salas de concierto se ha convertido en un recurso inevibable para las bandas

Es de razón, y francamente comprensible, el hecho de que un local de conciertos es un negocio, y como tal, debe de generar beneficios. Sin embargo, una gran mayoría de empresarios se aprovechan de la gran demada de espacios para tocar, imponiendo su política de hurañismo incondicional, en detrimento de los músicos. Un local que cobra alquiler esta ganando dinero solo con levantar el cierre, sin hacer nada, solo con alquilar un espacio y unos servcios adicionales (catering liquido, instalaciones, infraestructura, sonido e iluminacion). Pero además, optienen un beneficio sobre el rendimiento de las barras, que salvo excepciones, no comparten. De diez años a esta parte, el incremento de los alquileres de salas de concierto, ha subido cerca de un 25 %.

En muchos casos, ni siquiera puede decirse que sean salas de concierto, y a veces, hay que pagar alquileres por espacios que carecen de los más minimos medios para celebrar un concierto con  garantías. Han proliferado muchos locales que son discotecas, y se transforman en salas de concierto a partir de la medianoche, reduciendo los tiempos de actuación, y la picaresca está a la orden del día. A veces, si el grupo es poco o nada conocido, te imponen tocar con una banda de la zona, que pueda meterles algo de público. Como es lógico, los empresarios siempre van a facilitar la labor a los grupos con más tirón, anulando fechas ya cerradas con grupos inferiores. Incluso, se llega el caso de que hay que pasar una selección previa por parte de la sala para poder acceder al alquiler.

La Casa De La Musica. Fuenlabrada

Este problema se podría solucionar con un cambio de concepto muy sencillo: La música es cultura. Cuando las administracciones públicas comprendan que la musica es cultura, y enprendan acciones encaminadas a ofrecer a los ciudadanos equipamientos adecuados, la situación mejorará. Son las administraciones públicas las que tienen el deber de hacer inversiones en equipamientos culturales. Salas gestionadas por las coporaciones locales, donde puedan actuar los grupos de cualquier tendencia musical. Y poder se puede. Y si no, que se lo pregunten al Ayuntamiento de Fuenlabrada en Madrid, que con dinero público, la concejalía de cultura ha construido un centro llamado La Casa De La Música, que contiene una sala de conciertos “El Grito” con capacidad para 500 personas, locales de ensayo, estudio de grabación, lutier y escuela de música. Poder, se puede.

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