BENITO KAMELAS. QUINCE AÑOS ESTRUJANDO NUESTROS CORAZONES

 

 

 

TRES FORMACIONES BK. Foto: Chema Granados

 

Técnicamente, una canción es una sucesión de notas ordenadas bajo la disciplina de acordes, compases, ritmo y métrica. Técnicamente, un artista puede ser brillante. Puede apabullar con su técnica precisa y milimétrica. No obstante, la técnica se reduce al entramado. Debajo de todo es mundo lógico perfectamente ensamblado, debería existir un núcleo ardiente. Una especie de corazón de lava donde bullen los sentimientos. Hay artistas que, técnicamente, son sorprendentes, apabullantes. Sus obras producen delirios de perfección. Afortunadamente, otros artistas, dejan esa parte lógica y milimétrica colgada del perchero, y bajan cada día hasta ese núcleo para bañarse en el pozo ardiente de los sentimientos. De los buenos, y de los malos sentimientos. Porque todos ellos forman parte del ser humano.

La transmisión de esos sentimientos se llama arte. Hace quince años unos chavales de un pueblo de Valencia llamado Benetusser, unos chicos de barrio y noches noctámbulas, se juntaban en la calle para comerse la vida. En esas tardes de diáspora, en que solo tienes hambre de experiencias y los bolsillos vacíos, la amistad hace que las ilusiones se tornen colectivas. Y así, comenzó todo. Enhebrando una ilusión tras otra, sin dejar de ser como se es. Quince años han transcurrido, deslizándose como piedras rodantes que han ido aplastando muchas ilusiones. Quince años de lágrimas encendidas, y sonrisas envilecidas. Cuantos miles de ojos les han contemplado desde la negritud de una sala. Cuanta ilusión colectiva anudando corazones. Y ellos allí, desde el entarimado, repartiendo esos trocitos de lava ardiente con que alimentaban nuestros corazones.

Mucho más allá del arte y de la técnica, hay un espacio donde los seres humanos podemos sentir de igual a igual. Este espacio es el que habitan, y al que nos llevan cada vez que las guitarras rompen el silencio y los acordes se entrelazan en un riff. Este el pequeño paraíso donde calmamos la desesperanza, donde los abrazos, y  a veces las lagrimas, pueden más que la inquina y la desolación de la existencia.

Se llaman Benito Kamelas, y hace quince años, un once de Julio, decidieron que ya hartos de mirar como la vida se escapaba por las rendijas del tedio. Así es que, con más corazón que técnica, con mas ilusiones que ansias de futuro, se dejaron llevar por la corriente del rock, que les ha llevado, circundando escollos y devenires, hasta este territorio, no sé paradisiaco, pero cargado de buena energía. Cuantas estrofas seguiremos masticando, letra a letra, verso a verso, buscando su sabor. Cuantas noches pasaran aun celebrando otro año más. Quien lo puede saber. Seguro que estarán ahí, lanzando trocitos de su lava, hasta que el fuego solo sea un reducto en el recuerdo.

Feliz cumpleaños.

 

CHEMA GRANADOS

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