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BETAGARRI. SALA INDEPENDANCE CLUB. MADRID

Corren tiempos duros para la cultura, y en especial para el rock, sobre todo en la capital. Sin embargo, la censura no siempre es capaz de impedir que bailemos y saltemos al ritmo de nuestra música preferida. Y así sucedió en el concierto de Betagarri, celebrado el pasado de 18 de abril en la sala madrileña Independence Club. La banda de ska-rock continúa con su gira, presentando su último trabajo “20 Urte Zuzenean”, publicado hace un año para conmemorar el aniversario de la formación. El disco, fue grabado íntegramente en directo, y hace un repaso de los temas más populares del grupo durante toda su trayectoria en la escena musical. Comenzaron a sonar los primeros acordes de Geroa, y el público empezó a animarse. A continuación, llegó el turno de Herriak du hitza o “El pueblo tiene la palabra”, dedicada a los camaradas gallegos y a la terriña. Más ska, con  Bidea gara, la popular Txikia naiz, y Debora, uno de los temas betagarri (6)mas íntimos y reflexivos del grupo. Ya desde el principio de la actuación, los chicos de Betagarri transmitieron toda su energía y su buen rollo a los asistentes. La siguiente fue Mienten, una de las canciones en castellano más conocidas de la banda. Después vinieron Euskadi antifaxista, todo un himno de su tierra, y Boom egin eta krah, del álbum Arren Erro Zaharra. También hubo tiempo para ponerse un poco más tiernos, con Sin Ti, y con una versión de Doctor Deseo:  La chica del Batzoqui, con la que el público siguió viniéndose arriba. El espectáculo avanzaba con más clásicos, como Beti aurera, (de Zorion argiak) y Zure ingurua, un tema lleno de fuerza y vitalidad. Y tampoco faltaron alusiones  al circo televisivo y a la (in)cultura de los mass media  con Peep Show,  incluida en  Bizitzari Txistuka. Más romanticismo con Euri tanta bakoitzean y Hegan egin dezaket, ambas del Hamaika Gara. La primera, un canto al amor;  la segunda, al fin de éste. Ambas caras de una misma moneda. Y  a continuación, Verde, del disco Arren Erro Zaharra, que también habla de los quebraderos de las relaciones y de las secuelas que dejan en nuestra memoria. Tras Verde, Betagarri dio paso a Rula, versión de sus paisanos Potato, popular banda de reggae que finalizó su andadura en el año 2007. El concierto seguía su curso, con Hankak mahai gainean, de Arnasa ArtuJabe izan arte, de Freaky Festa , y Jaio nintzen y Milaka izar berri , las dos de Zorion Argiak. Y con Baldin bada, canción que da nombre al famoso grupo de rock de Irún. Llegó entonces el momento de la despedida, que fue probablemente el punto álgido de la noche. Betagarri obsequió al público con su cover de L’estaca, del cantautor catalán Lluís Llach. Y para rematar, que mejor que Revolution Rock, un mix que incluye versiones de Bandera Rossa , Bella ciao y el mítico Monkey Man de The Specials. Saltos, birras en mano, y puños en alto, marcaron un frenético fin de fiesta. Se notaba en el ambiente que los asistentes salían de la salabetagarri (3) más que satisfechos. Y es que Betagarri contagió a todo el mundo con la fuerza y el optimismo de su directo. Su música, además de tener un mensaje comprometido y claro, suena cada vez mejor, debido a la enorme experiencia que han adquirido tras tantos años sobre los escenarios. Una mezcla muy bailable, en la que convergen multitud de estilos. Predomina un ska que nos recuerda mucho a los clásicos, pero que está cargado de  ritmos roqueros y acelerados,  que le dan un toque energético muy especial. Y además de tirar de los populares sonidos jamaicanos, Betagarri también tira del reggae, del soul, del  punk, del jazz  y hasta del metal. Todos y cada uno de los miembros de la agrupación poseen un gran carisma en directo, y eso se nota y se trasmite. Tanto el vocalista Iñaqui, como David, Mikel, Unai (con los vientos), y Aitor (a la guitarra), Iker (batería) e Iosu (bajo), lo dieron todo desde el principio a fin, haciendo posible que el concierto fuera un éxito. Decía Iñaqui entre canción y canción, que cuentan que en Madrid más vale tener cuidado por si te reciben a palos. Y por si te echan algo en la copa. Ciertamente, es una curiosa reputación. Pero cada día, conciertos como este, siguen demostrando que a pesar de que desde arriba intenten impedirlo, nuestra ciudad siempre estará dispuesta a recibir a los grupos que no se callan ante la opresión. La acogida del público no hace más que poner en evidencia este hecho. Y el concierto de Betagarri, fue un ejemplo más.

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS: MARÍA ZABALLOS TERÁN

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