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DULCE NEUS. SALA TABOO. MADRID

 

 

DULCE NEUS, arrollando.

 

 

Una vez más volvieron a brillar con la luz irisada de las grandes estrellas. Aunque se afanen en proclamar que no quieren ser estrellas del rock & roll, inevitablemente, su talento fulgurante emerge a la superficie para ofrecernos todo su esplendor. DULCE NEUS serán en el futuro una de esas bandas que todos mantendremos en la memoria, como un referente, porque saben combinar un modelo de estructura musical diferente, con la armonía de sus sentimientos y la fuerza de un rock pulido y pujante.

Alrededor de las once de la noche salía al escenario uno de los personajes más celebrados del rock nacional, otrora inventor de la industria del rock en nuestro país, mago de fortuna durante la transición democrática, alma mater de muchas formaciones, y sobre todo, un showman sin parangón. Me refiero, como no,  al incombustible Vicente Mariskal Romero, quién se encargó de arengar a los asistentes, y prevenirles para lo que iban a escuchar a continuación.

Tras los acordes de la intro, y un bramido de distorsión posterior,  sonaban los acordes de “Viejos Tiempos”, y seguidamente, “Alicia En El País De Las Mentiras”. La banda sonando homogénea, muy bien posicionada sobre el escenario, y un dominio absoluto de la situación. Era un día de emociones. Por la mañana entrevista en la Cadena SER, tarde de esperanzas, y una presentación que para la banda supone su baño de fuego. Este disco va a funcionar muy bien, porque contiene siete hits de bella factura, y otros temas sobresalientes. Pero es que se da la circunstancia, que cuando se tiene la ocasión de ver en directo a la banda, uno comprueba, no solo que suenan igual que el registro sonoro, sino que se superan en el directo. Y esto lo comprobamos cuando fueron interpretando cada uno de los temas del nuevo disco, cada uno de ellos un hit en sí mismo como decíamos, y cada uno de ellos con una identidad propia, la que expresan el contenido de sus canciones, como “Malviviendo” muy acorde a los tiempos que nos ha tocado vivir, “Duele El Alma” donde expresan el dolor de la existencia, o “Charcos De Barro” denunciando las guerras y los niños soldado.

A medida que avanzaban en el repertorio, la intensidad emocional de la sala iba creciendo, y el público, un poco expectante hasta entonces,  se tornó participativo y muy comunicativo. Bien es verdad, que el empuje de su frotman femenina Nieves Lucerón,  provocaron en los presentes toda una suerte de vitalidad. Conduce a la banda con autoridad, sabe transmitir, y además, tiene una voz cargada de cromatismos y de matices brillantes. DULCE NEUS siempre rinde homenaje al rock, y lo hace con versiones. Espectacular su versión de ‘Sweet Child O’ Mine’ de Gun N’Roses, así como la de “Rock And Roll” de Led Zeppelin, donde José Cuesta realizó un espectacular y creativo solo de guitarra que conmocionó a más de uno.

Noche especial para ellos, como decía, pero noche especial también para muchos de sus fans, y para muchos otros que la pasada noche los conocieron de primera mano, y quedaron atrapados en sus redes. Noche donde pudimos verlos pletóricos, con una química y una efervescencia que traslucieron más allá de la escena. José Cuesta se mostró endiabladamente genial con sus solos de guitarra cargados de feeling, de esencia heavy, y una maestría que asombraron por su creatividad. Especial mención también a Román Cuevas, muy integrado en el combo, quien seduce con sus breacks de bajo y su simpatía, y como no, Ricardo Sierra con su efectividad rítmica marcando el compás de esta sinfonía rockera.

Gran noche de rock, reitero una vez más, y gran emoción al comprobar que cuando creíamos que ya no íbamos a encontrar bandas que rompieran el molde del rock estatal, de pronto, aparecen DULCE NEUS, con valentía, con ideas nuevas y mucha energía, para demostrarnos que más allá de grupos clon y cover, hay ideas nuevas, renovación y muchas ganas de luchar. Son la banda revelación de 2.011, y están llamados a alcanzar grandes metas. Con tranquilidad, que genialidad no les falta.

Después de casi dos horas de show, se entregaban al deliro del single “Nunca Seremos Estrellas Del Rock & Roll”, que fue coreado con pasión por los asistentes. Y por fin, el colofón final con “‘Highway To Hell’ de AC/DC. Sin duda, una gran noche para nosotros, que pudimos disfrutar y sentir el rock en toda su dimensión. Pero sin duda, gran noche para ellos, que llegaban desesperanzados, cargados de ilusiones, superando el tedio del fracaso, y con unas enormes ganas de disfrutar de la emoción del escenario. Seguro que su orgullo, y su almas rebeldes, habrán sentido la caricia del triunfo por el trabajo bien hecho, Mucho camino les queda, y muchas emociones que vivir.

 

 

 

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