ETHAN. SALA TABOO. MADRID

9.5
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Excelente noche la del pasado viernes 10 para que los madrileños Ethan presentasen su tan ansiando primer redondo. Un clima inmejorable (en detrimento de la preocupante locura climática que nos le hace a uno pensarse si subirse a los mandriles en pantalones cortos en pleno marzo) para echar unas cañejas previas rodeado de decenas de caras conocidas, de tantos fieles ethanianos que ardíamos en jubilosas ganas de asistir y formar parte de este emotivo evento. Muchas camisetas que portaban las señas de su actual repertorio, demostrando que contábamos entre nosotros con viejos y nuevos seguidores, recordando su anterior EP ‘Mi Amado Mal’ y, como no podía ser de otro modo, otro gran número, entre los que se encuentra el que rubrica este texto, engalanados con la última adquisición gracias al apoyo de crowdfounding que hicimos para que este nuevo ‘Resurgir’ brillase con luz propia. Sea como fuere, con camisetas de bandas o del copón de la baraja, la cosa es que 150 almas -con menores Ethan 17incluidos, que afortunadamente cada vez es algo más corriente en la capital- cumplieron con la llamada a prácticamente llenar esta peculiar sala Taboo del legendario barrio madrileño de Malasaña. Un lugar idóneo para la ocasión, con esa peculiar esencia teatral de su escenario y su disposición espacial, tablas cercanas para empaparse y contagiarse de la emoción de los músicos, un foso con cierto peligro por sus escaleras, que más que descalabros generaron una excelente ocasión de amplitud de perspectiva para aquellos que “no nos daban dos” en nuestros tiempos de chinorri y unos laterales a modo de tribuna que permitían una presencia cercana y panorámica con la que disfrutar de la descarga. Todo listo para el espectáculo, pasadas las diez de la noche subía a un ensombrecido escenario el poeta Luis Turel, el cual ha colaborado en el presente disco con su particular honda y grave voz en una de las piezas de este trabajo y que servía, además de merecido y honroso homenaje a su participación, como inmejorable apertura del evento. Una sala sumida en una tenue luz que rompía su tenebrismo con la cálida voz del poeta. Tras ello, subían poco a poco los cuatro integrantes de la banda y, mientras los samplers y las ambientales distorsiones de la guitarra de Juan Carlos Tovar caldeaban aún más este sabor a misterio, veíamos a un Txetxu Otero con sus ojos tapados. Comenzaba una debida concatenación de cortes que iba a respetar el orden del disco, pues dado su carácter conceptual, no podían romper la lógica del mismo. Por tanto, comenzaban con el ‘Duelo De Orgullo’, perfectamente llevado por el ritmo del bajo de José Hurtado y los ya tan comunes juegos de caja de Juanjo Arcas. Y, aunque el sonido instrumental general no presentase pega alguna, las voces, tanto de los coros como, principalmente, las de nuestro vocalista gallego, resultaron un lamentable incomodo para poder percibir bien todos los matices y contrastes que tanto gusta en ejecutar Txetxu. Desde el primer acorde demostraba el respetable haber hecho bien los deberes y tanto los coros y estribillos del primer corte como de los siguientes más melódicos y relajados ‘Vuelve a Soñar’ y ‘Cenizas’ acompañaban la entrega de estos cuatro fieras. Volvía el ritmo activo y vivaz de ‘En El Barro’, que hizo que sus casi diez minutos de duración pasasen en un respiro, probablemente abstraídos y absortos viendo el despliegue gesticular de Txetxu, que nunca para de jugar con el micro y el cable, así como de mostrar su repertorio de emociones con sus incansables manos. Tras esta pieza llena de contrastes, que permitía lucir momentos envolventes del bajo y grandes altibajos rítmicos, llegaba otra de esas cuasi psicodélicas intros y ritmos atmosféricos con ‘Aprender De Mí’ -la cual os animo a que le deis un par de vueltas a sus letras y que tiene uno de esos estribillos que a mí ya se me han quedado grabados para acompañarme en esos momentos de canturreo en la ducha- para pasar a otro tema más vivo y lleno de contrastes de guitarra de un corte más clásico, este ‘Un Nuevo Viaje’ que permitía a Juancar lucirse de lo lindo con sus seis cuerdas. Tras un respiro y unas agradecidas palabras a todos los que presenciamos y les acompañamos en esta fraternal noche, con mención más agradecidas aún a todos los amantes de esta modesta dedicación a la prensa musical -pues no éramos pocos entre fotógrafos y redactores-, llegaba el momento de que Txetxu cediese el protagonismo de los focos a sus tres instrumentistas y fuesen las cuerdas y Ethan 10los parches y platos quienes nos deleitasen con la pieza instrumental ‘Inflexión’. Volvía el gallego a la carga para ejecutar la demencial y ecléctica ‘Voces’, perfectamente llevada a cabo pese a la complejidad rítmica que tiene este corte, donde los balbuceos de guitarra harían las delicias de cualquier oído atento; y volvía a subir a la palestra el poeta Luis Turel, esta vez dada la lógica continuidad del disco, pues se trataba de recitar el pasaje que encontraremos en él. Otro respiro amenizado con samplers para volver a la carga con dos de los temas más conocidos por sus seguidores, donde encontraríamos los inconfundibles acordes de ‘El Laberinto De Caín’, que aún no conozco a ningún ethaniano que hable mal de ella y ‘Animal’, con ese regusto melancólico que tan carismáticamente ha acabado por hacer suyo Txetxu. Se despedían de nosotros con el corte más enérgico y vibrante de la noche, el ‘Resiste’ que permitió jugar con todo el público en un delicioso ejercicio progresivo que hizo que toda la sala se agachase y estallase en un salto conjunto y un despliegue de adrenalina con el pogo de la noche. Pero cuando los cuatro músicos pensaban que ya podían descansar y sacarse el sudor de encima, allí estaba ese hambriento público demandando más decibelios, así que, fieles a sus seguidores, volvían sobre las tablas para despedirse, definitivamente, con otra pieza animada y vital, esa versión de los Depeche Mode de su anterior EP, el ‘Dream On’ que permitía poner un broche idóneo con el que sacudir más de una hora de magnetismo emotivo, que dejaban una larga lista de caras satisfechas y un inmejorable sabor a victoria entre todos los que tuvimos el honor de formar parte de este memorable Resurgir de nuestros admirados Ethan. De no ser por los pequeños problemas con el sonido de la sala, podríamos redondear en un perfecto diez esta noche, pero como no somos unos tiquismiquis defensores de la música de cámara, nadie podrá negar que nos guardamos en la mochila de las emotivas memorias, una noche excelente que no hace sino acrecentar las ganas de volverles a ver disfrutar de su descarga.

TEXTO Y REPORTAJE GRÁFICO: DANI ÁLAMO.

Tagsethan

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