FITO & FITIPALDIS: Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid.


FITO & FITIPALDIS

Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid.

30.12.2010

SENCILLAMENTE, IMPRESIONANTE

No conozco la regla escrita o definida, para medir la mayoria de edad y la madurez de un músico. Sobre todo, de un músico de rock. Son reglas no preescritas, inmateriales, pero que surgen dentro de nuestro corazón con fuerza irreprimible. Estas reglas o sensaciones no preescritas, fueron las que pudieron sentirse durante el concierto de uno de los músicos más entrañables y admirados de la historia del rock contemporánea. Fito Cabrales no solo demostró su madurez como músico, la pasta de la que está confeccionado, sino que además, pudimos sentir la calidez de sus sentimientos irrefutables. Ya con Platero y Tu, este bilbaino de pro, supo hacernos entender que el rock and roll, no era una forma de expresión  que llegaba del otro lado del Atlántico para imponer su ritmo, sino que aqui, en este estado, podía crearse rock and roll auténtico. Cuanto le debemos, los que hace más de veinte años, venimos siguiendo la estela de su sombra creativa. Al fin y al cabo, el sentido de ser músico, del creador, es la de transmitir sentimientos y sensaciones.

La noche del 30 de Diciembre quedará en su historia particular, como el día de su madurez, ante un Palacio de Deportes con todo el papel vendido. Pero antes, La Cabra Mecánica con el carismático frotmann Lichis a la cabeza, anduvieron rebuscando en su historia personal, para ir desgranando todos los hits que les hicieron dueños de las radio formulas oficialistas, con su amalgama de estilos que van desde el rock o la rumba, pasando por el pop o el punk más adulcorado. Era su útimo concierto, para echar el cierre  definitivo a una factoria que resultó rentable en otro tiempo. Encandilaron al personal, se dejaron la piel en el escenario, y esto el público lo agradeció. Broche de oro sin duda para un formación, que dejó su rastro indeleble desperdigado entre el público más hetereogéneo, el mismo que los aupó a la fama. Terminaron su actuación entre la ovación general. Un baño de masas que revitalizará sus egos personales, y que sin duda, es el mejor premio que nunca hayan podido recibir.

Veinte minutos después la luces se apagaban, y llegaba el clamor general. En el escenario, se proyectaba el filmde dibujos animados que precede, a modo de intro, los conciertos de sus ultimas giras. Los primeros acordes de “Antes De Que Cuente Diez” sonaron perfectos, milimétricos, con un sonido correcto que fue mejorando a lo largo del concierto, con un resultado final perfecto. Sobre el escenario Fito y los suyos se entregaban al delirio. Un montaje vanguardista, basado en paneles de proyección de imágenes, de efectos geomeéricos y numerosos robots que lanzaban destellos de cálida luz. Un show efectivo, cuidado, donde la improvisación tiene los tiempos medidos. Una emanación constante de vigor, de rock, de compases frenéticos. Creí que el pabellón iba a caerse. Pero no, se mantuve incólume, plagado de un público enfervorizado que cantaba una tras otra cada canción. Muchas, del este ultimo disco, “Que Necesario Es El Rock And Roll”, “Tarde O Temprano” , “Me Acordé De Ti” o Todo A Cien”. Pero también, recuperaron temas de sus anteriores discos, canciones que les han aportado no pocas dosis de satisfacción como “Por La Boca Muere El Pez” , “Me Equivocaria Otra Vez” o su sempiterna “Soldadito Marinero”.

Fito era el centro neurálgico de la escena, pero continuamente, cedía protagonismo a los que le arropan, a sus músicos, a quien demostró valorar como artistas y como personas entrañables, dándoles un espacio propio donde desarrollar sus virtudes escénicas como músicos. El caso más relevante fue el de Carlos Raya, guitarrista de la formación y productor musical, quien fue dejándose llevar por el arrullo de su propio genio, regalándonos verdaderas joyitas en forma de riffs magistarles, o intensos solos de guitarra.  A la par, el savoire faire de músicos de entidad propia, los que componen una banda formada por  Andy Hess al bajo, Pete Tomas, desde Chicago USA,  a la batería y percusiones, el de Guernica, Javier Alzola, al saxo, y Joserra Senperena al piano Hammond. Una banda de músicos compacta, que llegaban curtidos tras protagonizar una gira monumental.

Hubo tiempo para los recuerdos, como el tema “Al Cantar” evocando a los Platero con la intensidad que demuestra siempre Fito. Un concierto dinámico, intenso, con un Fito que no dejó de correr de un lado al otro del enorme escenario, aventando al público con su gracejo particular. Insufló mucha adrenalina, dentro de un bien medido espectáculo visual donde el Rock And Roll fue el protagonista.

Este hombre, de figura espigada, sonrisa sempiterna y corazón de cristal, nos regaló lo mejor que puede recibirs un amante de la música, el producto intenso, brillante e íntegro, que contienen las canciones que escribe tan acertadamente. Es un amigo entrañable que te susurra sus miserias, sus emociones. Que predica su verdad en tono asonante, su verdad escrita en los callejones de cualquier ciudad, bajo elclaroscuro misterioso de los garitos nocturnos, donde los corazones solitarios redimen su pena. Este hombre, el bilbaino llamado Fito por la gloria de su madre, ha cambiado la forma y el método de expresar los sentimientos a través del rock.  Que ha cambiado la manera en que un hombre  se enfrenta a sus sueños son tesón, para doblegarlos. Un hombre ,que camina por su propio destino descubriendo innúmerables cosas ocultas en su paisaje interior. Le agradecemos que comparta sus sentimientos, por sentarnos a su mesa y hospedarnos en su cálido hogar. Los abrazos, miden la dimensión del afecto. Un abrazo, un fuerte abrazo. Nos veremos en la próxima gira. Siguiendo al estela de tu sombra.

CHEMA GRANADOS

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