GARAJE JACK. SALA JOY ESLAVA. MADRID

NOCHE DE ALTAS PASIONES

GARAJE JACK. SALA JOY ESLAVA. MADRID

Aún quedan excépticos de grasienta conciencia y culturetas trasnochados de la musica contemporánea, que se obstinan en negar las evidencias, que se afanan de mostrarnos su verdad como un dios al que deben de adorar los consumidores de música. Están ciegos cuando no quieren ver la realidad, cuando niegan al rock un espacio popular y masivo que les corresponde por derecho. Anoche GARAJE JACK, una banda que entregan lo que son,  demostraron el valor de ser una banda de rock con ideas y corazón. Una banda compacta y homogénea que suena espectacularmente, que vibra con tempo melancólico, y que ofrecen un show a la altura de cualquier montaje internacional. A estos, con buen presupuesto que les respalde, no los para nadie. Celebraban sus diez años de existencia en un marco inmejorable, con el aforo de la sala al completo, y con un despliege de amigos y de intenciones hechas con el corazón, donde los recuerdos y las vivencias estuvieron sobrevolando el escanrio a cada insntante. Quisieron que la noche resultara mágica, y se apasionaron en encontran las claves de que todo resultara perfecto: un teclista y un guitarrista de apoyo, una sección de viento, los amigos, y el registro de un DVD donde quedará inmotalizado uno de los conciertos más intentos que he visto de la banda. Tres discos “Alma En Celo”, “Traje Nuevo” yTodo Eran Canciones”, les han bastado para haberse hecho un hueco entre las bandas más queridas de Madrid, y espero que del resto del estado.

Las luces de la sala de apagaban, y al compás de los acordes de una vieja canción de Joe Cocker, se proyectó un pequeño documental donde se les mostraba en diferentes etapas de su trayectoria, fotografías de su niñez, y otras instantáneas emotivas que conformaron un desglose de recuerdos con que escribir su propia historia. Fuen entonces  cuando comenzarón a resonar las guitarras, y los primeros compases del tema “Sin Red” rompieron el bramido del público. Laura apareció mayestática, atavíada con un conjunto de lentejuelas irisadas y malla negra ajustada. Su melena eléctrica comenzó a moverse como una bandera endiablada. Su voz impoluta, a veces desgarrada en los picos más agudos, dominaba la escena por encima de los movientos musicales. Esta mujer es un animal de escenario, y sabe como nadie absorver la intensidad que se crea para expresarla de forma natural. “Lo Que Quieras” y “Valiente” cerraron un primer set, tras el cual compareció en escena Nico, el primer guitarrista de la banda, que interpretó junto al combo “El Callejón” y “Cinco Flores” en un intento por rememorar los viejos tiempos, lo  que provocó una dosis de energía aún mayor, y transformó el escenario en un hervidero de afectos. Continuaron con “Heroes”, “El Domador” y “Di Que Si”.

Para entonces estabámos en la cumbre del éxtasis, absorvidos por su energía y buen rollo. Con un público completamente entregado, y un ambiente de los que abrasan, irrumpieron en escena un trio de vientos para acompañar “Seguimos En Pie” y “Only A Foll”, lo que dió paso a un set acústico especialmente conmovedor, que terminó de atraparnos, con los temas “Desde Mi Habitación” con Jorge el bajista a los teclados, y “La Llamada” con  guitarra acústica. Pero quizá el momento más afectivo de la noche,  pudo vivirse con el tema “Vida”, donde Laura no pudo contener las lágrimas en un subidón de emociones, que acabó por afectarnos a modo de espasmo solidario. Aún no dejaron de insistir con la energía vitalista, con el derroche de intensidad, con temas de su último disco como “Voy A Disparar” o “Todo Eran Canciones”, y como broche de oro, la presencia de una de las grandes de este país, Aurora Beltrán (Ex Tahures Zurdes) para acompañar a la banda en aquellos instantes mágicos.

Ya casi concluido el set list, nos deleitaron con “Bulevar”, quizá uno de los temas más emblemáticos de su trayectoria, mientras aquello parecía que iba combverttirse en una orgía descontrolada de sensaciones. Finalmente, un bis de los que dejan huella: una versión personal de uno de los clásico del rock  “Whole Lotta Love” de Led Zeppelin que marcaron el contrapunto, y avivaron los rescoldos. No se puede pedir más para una de esas noches , que uno se le quedarán grabadas indeleblemente en la memoria, y la sensación de haber estado frente a uno de los mayores derroches de rock en estado puro que puedan contemplarse. Ojalá, Sony Music comprenda la necesidad de un apoyo sincero y contumaz a esta banda, y les ayude a llegar a todos los rincones, porque si no lo hacen, habrán perdido la oportunidad de ser gestores inteligentes. Esperamos desde Rockcultura, que GARAJE JACK tenga muchos más motivos para celebrar muchas noches como esta, y a ser posible, que se jubilen en los escenarios. Fuerza y pasión, y que siguen dando el corazón en lo que hacen como hasta ahora.

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