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GARAJE JACK. SALA PENELOPE. MADRID

EL VALOR INAGOTABLE DE LA EMOCIÓN

 

La emoción, es un estado de ánimo que se caracteriza por una conmoción orgánica de los sentidos y los sentimientos. Cada vez que se activa, entran en función los sentimientos más intensos. Por ello, su valor es inagotable. Es el valor de ser una banda que basa sus composiciones, su vida y su arte, en la emoción. Garaje Jack lleva despertando emociones desde el primer día de su andadura, y desde entonces, ha conseguido motivar los corazones y la dicha de los que nos declaramos como admiradores o fans. A lo largo de su carrera, han ido acumulando un puñado de canciones emocionales e intensas que hecho nuestras vidas mejor. Impagable el valor de la emoción de escuchar estar canciones en el contexto adecuado, y dejarse llevar por la definición de su belleza. Acaban de publicar un nuevo disco, “Mañana Es Hoy”, una declaración férrea de reafirmación existencial, quizá el mejor disco de toda su trayectoria, y lo presentaron el pasado viernes 25 en la Sala Penélope de Madrid, ante un nutrido grupo de fans incondicionales que abarrotaron la sala para dejarse llevar la emoción congénita.

Garaje Jack es una banda que funciona sobre el escenario desde el primer compás, por eso, los acordes de “Poco Importa”, el tercer corte de su nuevo álbum, fueron recibidos con la reprocidad de un coro multitudinario que repetía los versos de la canción con exactitud. Emocionante. Acaba de salir el disco y el público ya hecho suyas las canciones. Así es que esa emoción se convirtió en una especie de hado que traspasó los confines del escenario, para inundarlo todo con su transparente potencia. Luego, llegaron a quemarropa “No Te Veo”, “Di Que Sí”, del disco “Todo Eran Canciones” y “De Que Si” de “Traje Nuevo” para arropar los recuerdos. De nuevo se repitieron los parámetros de todas sus actuaciones en vivo: mucha intensidad, gran protagonismo de Laura Rubio en el espectáculo como referente central, mucha colaboración entre músicos, con un Oscar Rama pletórico, un Jorge Galaso activo y pujante, y un Trujo intenso y brioso en la base rítmica, amén de toda la energía que se pueda requerir para hacer del rocanrol una obra de arte.

Prosiguieron con “Solo Tengo Que Insistir” el single de este nuevo disco, “Desde Barna A Singapur”, “Quiero Un Día Perfecto”, y “A Flor De Piel”. A estas alturas, el show era un endiablado artificio de sensaciones, nostálgicas referencias, un maremagnun de vitalidad. El público trató de dejarse llevar por la emoción, pero lo único que consiguió es llegar al delirio, con rostros encendidos, gritos sobrecogidos y canticos constantes. Una comunión de júbilo que se contagió por toda la audiencia. Laura Rubio perfecta en la voz, con picos de brillantez máxima, se afanó en convertirse en el núcleo de transmisión, haciendo de su cuerpo una antorcha excitante que alumbró la escena. Después, prosiguieron con “Mañana Es Hoy” la canción de da título al nuevo disco, “La Espera”, y uno de sus clásicos “Sabor A Sal”. A partir de ese instante, ya estaba todo ganado. El público, atrapado por el vigor de la música, los músicos, atrapados por el vigor del público, y la noche, que se convertía nuevamente en un recuerdo inolvidable, como todos aquellos que vamos engarzando en el collar perdurable de cada concierto al que asistimos. A partir de aquel instante, fueron brotando las canciones más significativas de la banda como “Sin Red”, “Callejón”, “No Hay Quien Me Alcance”, “Bulevar” para cerrar el show con dos canciones eternas “Tu Y Yo” y “Dame Más”. El telón de la emoción caía otra noche más con el público rendido, saciado por un orgasmo de sensaciones sin analogía. Como cada noche, volvieron a volar sobre nuestras vidas, volvieron a ser más Garaje Jack que nunca. Ojala sea para siempre.

CHEMA GRANADOS

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