JUAN OLMOS ANTIGUA

JUAN OLMOS ANTIGUA. “TESOROS OCULTOS”. LEMURIA MUSIC

JUAN OLMOS

“Tesoros Ocultos”

Lemuria Music

 

Conociendo a Juan Olmos como lo conozco, y siendo consciente de la inquebrantable trayectoria de este músico, y todo ese reguero de creatividad que ha ido dejando tras de sí, siento que este disco “Tesoros Ocultos” solo puede tener un significado: pasión. La pasión es un sentimiento a veces irrefrenable, incontrolado, y Juan Olmos se ha despeñado demasiadas veces por ese abismo con resultados desiguales. Pero además, es un espacio donde encontrar el afecto, porque en este disco, están todas aquellas personas que han sido, y serán, importantes y vitales en su vida y en su trayectoria profesional. Las personas que lo han apoyado incondicionalmente, las que han compartido escenario, vida, borracheras y dolor. Aquellos que le rinden tributo cada día, que lo arropan con su devoción, porque para Juan Olmos, el más bello sentimiento que existe es la amistad. Es un tipo que lo da todo, que absorbe el afecto de los que le rodean, que lo hace suyo, y lo diviniza. Un ser humano honesto consigo mismo, con sus sentimientos, y con todos aquellos que forman parte de su existencia vital. Por eso, cada canción que compone, tiene que contener por necesidad ese sentimiento en carne viva, en la superficie del alma, tan sensiblemente duro y enérgico, vital, y hasta demencial. Al dictado de su creatividad, la belleza se transforma en melodía, en un giro de su voz mayestática que te arranca una lágrima de emoción, un suspiro en tu interior. No son muchos los artistas que consiguen hacerte llegar a este estado, en que no tienes más remedio que dejarte llevar por el placer.

Por eso, “Tesoros Ocultos” es un trabajo donde están todos los que tienen que estar: los músicos, los amigos, y las canciones fundamentales. Músicos como Javier Mira, Juan Márquez, Kike G. Caamaño, Carlos Pina o Nacho Ortiz, personajes que han tenido su propio peso específico en la trayectoria de Juan Olmos. Y canciones, que con esta mezcla de talentos, han superado la barrera de la grandiosidad emotiva. No podría destacar ninguna de ellas en especial, porque todas ellas, contienen en sí mismas, su espectacularidad y el rastro inequívoco de su genio. Su carrera en solitario, por tanto, no es una aventura impetuosa e irreflexiva, sino un ascenso vertiginoso y controlado hacia un nivel superior. Juan Olmos se encuentra  en plena forma vocal, pero es que además, en este disco, ha cultivado los matices estilísticos más insospechados, los giros más elocuentes, los cambios de nota más vertiginosos, y el cromatismo más brutal. Canciones que van desde el rock duro más contemporáneo, como “Mil Caras”, el rock más conceptual como “Tu Magia” o “Tocar Madera”, el hard rock, como “De Que Vas”, el rhytm and blues, como “No Imagino Un día Sin Ti”, o las versiones como “No Puedes Irte De Aquí” de Gerry Rafferty, o “Haciéndote El Amor” de Bad Company.

Este disco, escribe el libro de una vida entregada al rock & roll y a la música en general, como artista y como productor. Un libro cuyos personajes principales se confabulan para que el argumento, inevitablemente, narre la historia insondable del rock contemporáneo de este país. Creo que a lo largo de su carrera ha tenido muchos grandes momentos, momentos muy especiales, pero sin duda, puede estar orgulloso de este disco, porque es el mejor regalo que podía hacerse a si mismo después de tantos años. Recomiendo encarecidamente este disco a todos aquellos que no hayan olvidado, que el rock, es un sentimiento tan puramente subversivo, vitalista y esencial, que cuesta mucho vivir de él, pero muy poco, morir por él. Esto es rock, puro rock, y Juan Olmos está aquí para hacernos soñar una vez más.

 

CHEMA GRANADOS

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