LILITH: “Sal Si Puedes”. Autoeditado

LILITH, es una de las bandas que ha contribuido a revitalizar el contenido creativo del rock en nuestro país. Desde la década de los ochenta, en que  el rock viviera su momento más álgido, pocas bandas como esta han sabido aunar la potencia del rock en estado puro, destilado, con el entronque melódico de los riffs secuenciales que aportan un espacio de innovación al entorno compositivo. Aparecieron en la escena con un disco vitalista, poderoso, “No Te R.I.N.D.A.S” con el que acapararon la atención del público y de los medios especializados. Una abultada gira de presentación les llevó a recorrer todo el estado y a participar en los más reputados festivales. El proyecto LILITH se ha sustentando sobre la base de una trilogía compositiva.

Una obra compleja compuesta por partes diferenciadas, donde  se van a ir desgranando los sortilegios de su magia y la potencia de su manera de entender el rock. Ahora, nos presentan la segunda parte de esta trilogía, el segundo trabajo en estudio, con el que se pretende dar forma al contexto final del proyecto. Se titula genéricamente “Sal Si Puedes”, y es un trabajo donde la banda vuelve a redefinirse, a reinventar el magma que hace regurgitar sus sentimientos acerados. Una esencia pura, una suerte de ritmo vertiginoso y rocanrol.

A diferencia de su primer trabajo, en este han apostado por engrandecerse como músicos a través doce cortes con elementos destacables a partes iguales. La voz de Agnes aporta la violencia espiritual para que el ideario del disco llegue al publico de manera imperativa. El impacto es inmediato, porque sabe moldear su registro tanto a los agudos desgarrados, como a las melodías más intimistas. Nuevamente el corazón estalla en el pecho, y su voz, como un destello en el niebla, te envuelve, te seduce, te enamora. Mientras, la guitarra poderosa de Albert, y la base rítmica potente, milimétrica de Rafa al bajo y Joan a la batería, van levantando el entramado musical con una precisión de reloj. Cada tema forma parte de un todo, pero por separado, brillan con luz propia.

No solo eso, es que cada tema encierra sorpresas, vértigo y pasión. El ritmo te lanza a un vacío inacabable, y en ese vuelo rasante, encontramos la calidez de lo desconocido. Vamos a sentir las sensaciones más inimaginables al escuchar temas como “Todo Es Nada”, con la voz incombustible de Aurora Beltrán dejando su rastro magnifico en la cadencia de un medio tiempo metálico. Vamos a deslazarnos por un precipicio de ritmos y guitarras aceradas en temas como “Dios”, “El Hombre Del Saco”, o en el anti materialista contumaz “Guau”, pero asimismo, vamos a experimentar el sabor delicioso de un combinado de ritmos y sonidos en “Las Hijas De Lilith” mucho punk rock y hard ha parte iguales. Mucha distorsión.

Y, después, más frenesí en “Pelis Porno”, con grandes descargas emocionales, con descensos de vértigo a simas profundas y estribillo vertiginoso.  Es un descenso imparable a través de un túnel de sonido rocanrolero, que concluye, finalmente, en una elevación grandiosa. A destacar los temas “Olvido” y “Nana” donde Agnes encuentra su punto más sensible, intimo y cadencioso. Un sístole y un diástole brutal. Un corazón de acero vomitando su sangre de notas musicales. Un sueño que sueña con la realidad. Un murmullo en el vacío de los sentimientos. Muchas más metáforas y muchas más licencias poéticas podría ir elaborando a partir de sus canciones. Pero el rocanrol se explica  así mismo, se mira cada mañana en el mismo espejo añoso de siempre. Y LILITH, han sabido encontrar el camino que lleva a lo más alto. No es intuición, ni olfato para los negocios. Es sensibilidad. Pura sensibilidad perfumada con olor a gasolina.

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