LOS SUAVES. Sala La Riviera. Madrid

Y EL CIELO SE ABRIÓ… Y DE SUS ENTRAÑAS,  SALIERON LOS SUAVES

Como si de súbito se hubiera abierto el cielo, y de su interior hubieran surgido Los Suaves. Una bella metáfora para sintetizar la esencia del concierto ofrecido por los de Ourense en La Riviera. Porque hacia el cielo, a su particular cielo, es a donde nos trasladaron con sus canciones melancólicas, con su manera de entender el rocanrol. Calles vacías, madrugadas empapadas en alcohol, historias de amores imposibles, de soledad, de perdedores hundidos en el fragor de su propio fracaso. Sintimientos, que rezuman humanidad. Hervidero de emociones. Y es que Los Suaves, saben como abrir su particular libro, donde guardan los textos mas bellos de si mismos, para deleitarnos con una aplicada lectura. Un libro que cuenta la historia de su vida, y la de muchos de nosotros, ya que vienen acompañándonos desde hace muchos años en nuestra memoria musical. Un libro de pasajes oscuros, de párrafos brillantes también, donde han expresado tanto de si mismos, como de nosotros mismos. Han sabido sobrevivir a si mismos, y al maremoto del rocanrol nacional, hundiéndose y emergiendo a la superficie para coger aire. Despeñándose por vacíos insondables, y renaciendo como el fenix de sus propias cenizas. Muchos son los que desde muchos lados se afanan por enterrarlos. Pero sobreviven, una y otra vez, porque su música les confiere el velo enigmático con que se cubren los artistas, protegiendo sus almas de la iniquidad de sus detractores.

Ahora, y para siempre, son y serán  Los Suaves, una banda de rock a la que aman muchos incondicionales. Una banda, que representa un trocito muy importante de nuestra historia contemporánea como cultura. Una banda que hace camino al andar, que ha encendido la conciencia, y los corazones, de miles de entusiastas de su música. La presente gira, es quizá una de las más multitudinarias de sus treinta años de actividad, en el momento más álgido de su carrera, quizá por que a lo largo de estos años, han ido recolectando los afectos de sus fans, y finalmente, el resultado de la cosecha ha llenado el silo.

El sonido de la fanfarria era el preámbulo de “Preparado Para El Rock & Roll” el tema con que abieron el concierto. Muy pronto, el gentío se desvocó en un desboradante torrente de emociones. Dicen que en Galiza, “meigas haberlas hailas”. En  cualquier caso, lo que es evidente, es que Yosi es un brujo que dirige la emociones con su histriónico deambular, con sus muecas y sus gestos, que van traduciendo toda la energía del escenario. Es un frontmann con carisma, un ser entregado a la comunión de música y expresión. La intensidad crecía por momentos, de manera que todos los clásicos de la banda fueron surgiendo como una antología imposible “Palabras Para Julia”, “Malas Noticias”, “Judas”, “Mi Casa Es El Rock & Roll”, “No Puedo Dejar El Rock”, “Pobre Jugador” “Corre Conejo, Corre” y asi, un repertorio donde expusieron los motivos por los que siguen despues de 29 años, 9 años y 1 dia, subidos a un escenario dejándose cada trozo de si mismos, cada noche, cada minuto de sus vidas.

Hay quien ya ha puesto fecha de caducidad a la banda. Deben de ser los visionarios, los que todo lo saben y todo lo ven, las fuerzas desconocidas que creen tener los poderes para poner los clavos del atáud. Nosotros, en cualquier caso, seguiremos como si nada. Como si la Tierra no se fuera a parar, como si el fin del mundo no fuera a ocurrir. Mientras haya un hálito de vida, Los Suaves estarán ahi. Mientras sus canciones se puedan escuchar, Los Suaves estarán ahí. La música es inmortal, y los recuerdos también, y la pasada noche, yo labré  en mi corazón un recuerdo imborrable. Eso, no lo mata ni dios.

CHEMA GRANADOS para Rockcultura.

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