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LUTER + PUERTA 104

LUTER + PUERTA 104. Sala La Boite. Madrid. Febrero 2.011

Pasito a pasito a pasito, a golpe de corazón, como le gusta a él hacer las cosas. Asi “progresa adecuadamente”  LUTER en la empinada cuesta del éxito, abriendose paso a golpe de abrazos, de afectos. Y no es porque él sea un tipo cordial,  que te abre las puertas de su casa afectiva en cada canción, sino porque que además, se acuerda de los momenots vividos como si fueran una realidad y no una aficción. Es un poeta, un rockautor, pero además, es una persona que camina por la calle de la vida con objetividad espiritual. Algo muy escaso en los tiempos que vivimos. Es por ello, que  un concierto de LUTER se convierte en una bacanal donde vivir y experimentar un cúmulo de intensas emociones comprimidas en 90 minutos. No existen artificios de otra índole, solo el rocanrol, solo la noche, un puñado de versos hilados con delicadeza, con rabia, y el tesón de Jandri, Fauno y Luter convirtiendo el escenario en un hervidero de sensaciones.

La noche, por tanto, presumia ser una de esas noches de las que no se olvidan, o cuanto menos, que se disfrutan. Y esto lo comprendimos de inmediato, nada más escuchar los compases que proyectaban desde el escenario, la banda de Barcelona PUERTA 104. Muchas ganas teníamos de verlos por Madrid, y no defraudaron. Buenas credenciales dejaron otrora con su disco “Piedras”, y muy buena imagen, en su actuación de la pasada noche. Son una banda de rocanrol al uso, potente y directa, y además, se creen lo que hacen. No  caen en la copia o clon de ninguna otra banda. Es dificil sonar a uno mismo, pero ellos lo consiguen. Abrieron con “Contigo” y “Piedras” afanandose en calentar el ambiente de un público excesivamente distante al principio, alejado de la primera línea de fuego. Vaquero, el vocalista de la banda, tuvo que afanarse en encontrar el hilo conductor con el público, bajando del escenario para cantar cara a cara con los asistentes. No tardaron en animar la frialdad inicial, con un ejercicio de madurez a base de temas como “Rocanrol”, “Cuando Era Féliz” o “Puerta 104”. Remataron la faena con “Dame Rocanrol” de Los Suaves y “Blanco Y Negro” de Barricada. Con “Dame De Beber” pusieron fin a su actuación, dejando patente una vez más, que hay bandas y rocanrol para rato, que el rock esta muy vivo en este país, y que bandas como ellos, demuestran la firmeza de convicciones.

Con los primeros acordes de “Desvario” la sala se unificó en un solo alma, en una sola voz. Aunque parezca inaúdito, la música tiene el poder de aunar voluntades, de unir espíritus. Luter tiene un gran poder de convicción. No es un ser artificial, es un ser vive escupiendo sentimientos. Nada puede parecer más auténtico, ni más sencillo. Este proyecto ha funcionado por que Luter y los que  lo acompañan en este viaje, creen en lo que hacen, en lo que viven. Después de que las visicitudes de la vida dieran al traste otros proyectos igualemente valiosos como Los Reconoces o Ginebra Venci, Luter ha tenido que reinventarse, que reconvertir su alma y su genio, para dar a luz esta maravilla de banda.

Solamente dos discos le han vastado para hacernos entender que es cuestión de tiempo, que con tenacidad, es muy probable que se llegue más alto de lo que imagina. Hay quien le acusa de seguir ciegamente la estela de Rosendo Mercado, pero para el esta acusación es un honor. Un sueño hecho realidad. Asi es que la pasada noche, con la sala cargada de incondicionales, fue pasando revista a sus anteriores trabajos con temas tan esenciales en su repertorio como “A Granel” “Pequeños Detalles” “Dia Del Espectador” y el vibrante “Cero A Cero” que marcó un punto de inflexión en el show. “Quitabien. Asustaviejas” o “A Trompicones” fueron de esos temas que redondearon el set list.

Lo demás, fue un ir y venir de sudor, espectáculo y rocanrol a raudales. Una lección de humildad creativa, un derroche de sensaciones, en un turbulento maremoto de abrazos desolados. Cada vez que lo veo siento como se aproxima a sus ambiciones, que son sin duda, sentarse una noche al borde de la Luna con los pies colgando al vacio del infinito, tañiendo las cuerdas de su acústica, o la de la Fender blanca del 2002, y componer canciones surgidas del corazón. Y para los que le acusan de rosendero, solo decirles, que Rosendo ya puede morirse tranquilo mientras Luter este en la Tierra.

CHEMA GRANADOS

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