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PORRETAS + SUBLEVADOS. SALA PENELOPE. MADRID

Sublevados

Resulta conmovedor comprobar como la zozobra del tiempo va lamiendo las vidas de los músicos, que continuamente, nos ido han acompañado en nuestro bagaje musical, y como se mantienen férreamente agarrados a sus ilusiones para seguir adelante. Resulta turbador comprobar cómo ni el paso implacable del tiempo, las eventualidades de la vida, las tragedias, los malos momentos, a veces, no son sufrientemente consistentes, como para destruir todo lo que se ha ido creando a base de corazón y garra. Porretas son los supervivientes de uno de los géneros underground más queridos en este país. Se convirtieron por derecho propio en un referente afianzado, y han escrito las páginas más canallescas de la historia de nuestro rock. Lo que un día surgiera entre risas, canutos y cervezas en una bodega del Barrio de Hortaleza, hoy es un sentimiento trascendente para todos los que aman el rock. Abanderados del rock callejero, y de la actitud canalla, se basan en su forma cruda y explicita de describir la realidad en sus canciones, para construir todo el entramado de su leyenda. Acaban de publicar nuevo disco, titulado genéricamente “La Vamos A Liar”, y quisieron arrancar la gira de presentación en casa, en Madrid, acompañados por una de las bandas de rock y punk más queridas en el foro Sublevados.

Con el tema “Mi Jaula” arrancaron la noche los de San Sebastián de los Reyes, Sublevados, una banda con un bagaje importante, que se afanaron por encontrar la medida justa con que encender el ánimo algo frio del personal. Sublevados son una banda de directo más que de estudio, y eso se aprecia inmediatamente, ya que le ponen todo el corazón en desarrollar un show directo, sin concesiones ni cortapisas extrañas. Solo rock y punk a bocanadas. “Materialismo” “1939” “6 Toros 6” y “Politi..que?” fueron las canciones que fueron desgranando a continuación, dejando patente su fuerza y su capacidad para sorprender al público. Remataron la faena con “Renunciando A Los Sueños”, “Un Billete Para Huir”, “Nunca” y “Ay Dios!” con lo que cerraron su actuación ante un público ya mucho más numeroso, que poco a poco, fue llenando la sala. Una apuesta de futuro esta banda, Sublevados, que nunca han dejado de estar ahí, luchando por sus sueños. Su nuevo disco, que está a punto de ver la luz va a ser toda una sorpresa.

Porretas

Porretas poseen el privilegio de la sencillez, de la magia negra que transforma lo fútil en oro molido. Los primeros compases de “Joder Que Cruz” fueron suficientes para que el fervor colectivo, se transformara en una especie de tsunami sin freno. Los años han ido formando en su público, una especie de sentimiento inviolable, que brota espontáneamente en cada concierto, sumido en la intensidad y el sudor más recalcitrante. Le siguieron “Vive Y Deja Vivir” “El Abuelo Fue Picador” “Dos Pulgas En Un Perro” y “Cuando Sales Con Los Colegas”, que aumentaron el clamor, y el descontrol. Espectacular la energía desbordante, y el entusiasmo con que encaran su show. Porretas poseen la impronta exquisita de la sinceridad, y el uso de un lenguaje directo, con el que conjuran los males, las injusticias y los desmanes sociales. Son gente de barrio, como nosotros, y por eso, el público se siente identificado de forma natural con su manera de entender el rocanrol. Seguidamente, fueron haciendo un repaso de toda su carrera, presentando así mismo, las canciones de su nuevo disco como “Tripis”, o “La Vamos A Liar”, sin dejar de lado sus clásicos más conocidos como “Si Nos Dejáis” “Jodido Futuro”, “Y Aun Arde Madrid” o “Si Lo Sé Me Meo”. El momento más emotivo, increíble e intenso de la noche lo protagonizó el recuerdo a la figura de Rober, que planeó en todo momento sobre las cabezas de todos nosotros. Un sentimiento intenso e inexplicable, que consiguió emocionarme cuando Sergio, bajista de Sublevados saltó al escenario con una camisera que llevaba estampada la efigie de Rober. El público comenzó a corear “Rober… Rober… Rober..” ante la mirada atónita de  Pajarillo, Bode. Luis y  Manolo,  que no pudieron disimular unas lágrimas de emoción. Terminaron su concierto, como habían comenzado, montando la gran fiesta padre con un pupirri de canciones compuesta por “Si Los Curan Comieran” “Marihuana” “Casi Me Mato” y “Porretas” y parte del público ocupando el escenario para ser partícipe de la energía. Una vez más, Porretas están donde tienen que estar, con su gente, con su música, y con buen rollo, dando lo mejor del rocanrol.

CHEMA GRANADOS

 

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