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RAMONCIN: “…El gusto musical en España lleva secuestrado ya mucho tiempo. La gente en este país no sabe que aquí hay bandas y músicos de rock excelentes, que hacen discos excelentes cada año, y sin embargo, no tienen difusión…”

Ramón J. Márquez, más conocido como Ramoncin, es un personaje controvertido, amado y odiado a partes iguales, pero que, como no podía ser de otra manera, ha sido un referente incontestable del rock en este país. Sus aportaciones más destacables “Barriobajero”, un disco que revolucionó la cultura rock, y uno de los mejores directos grabados nunca “Al Límite, Vivo Y Salvaje”. Su carisma, en ocasiones, ha sido eclipsado por su controvertido personaje mediático, siempre envuelto en la polémica y la acritud de muchos. No obstante, su raza rockera prevalece siempre por encima de los ruidos de fondo. Se presenta el próximo día 7 de Noviembre en la Sala Shoko Live de Madrid junto a La Banda Del Diablo. Hemos querido hablar con él sobre lo humano y lo divino y su retorno a los escenarios.

 

 

“…El gusto musical en España lleva secuestrado ya mucho tiempo. La gente en este país no sabe que aquí hay bandas y músicos de rock excelentes, que hacen discos excelentes cada año, y sin embargo, no tienen difusión…”

 

 

Después de un espacio de tiempo prolongado te presentas ante el público de Madrid en la Sala Shoko, para ofrecer uno de tus vitalistas shows cargados de rock & roll ¿Qué sensaciones te despierta tu regreso a los escenarios?

Yo esto me lo tomo siempre como una Yihah. Cuando llega el momento de tocar, de poner un disco en escena, lo primero que hago son unos ensayos hasta el último detalle y con la banda al cien por cien. Es lo que aprendí en los años de universidad y de teatro. A mí, la persona que me adiestro en el teatro me decía “a mí la representación me da igual, a mí lo que me importa es que hagáis bien los ensayos”. Me encanta ese planteamiento. Si los ensayos son perfectos al final la representación tiene que ser buena. Estoy súper a gusto. La banda lleva ya la mayoría mucho tiempo tocando conmigo. Debuta solo el teclista. El resto son los músicos que me han acompañado en los últimos conciertos, y sobre todo, en las últimas grabaciones. Conocen perfectamente toda la metodología que utilizo yo para preparar los temas par directo. Es la banda que todo el mundo sueña tener, una banda sin suspicacias, que todo el mundo le deja espacio a todo el mundo, que dialogan musicalmente, que respetan los silencios los unos de otros, y esto, a mí, me hace muy feliz, y sobre todo, me lo ponen muy fácil para yo poder desarrollar mi trabajo.

En tus conciertos hay una avalancha de energía y sobre todo de aptitud. Hay bastante expectación por saber si Ramoncín sigue manteniendo el tipo sobre el escenario. ¿En qué estado de forma anímico te encuentras?

Yo creo que mi estado anímico es aún menor que mi estado físico. Yo mismo me sorprendo. Porque digo “hostia tío, ¡para! treinta y una canciones. Podemos hacer veinticinco que no pasa nada”. Pero hay algo que dice, no, no, esto podemos hacerlo. Físicamente me encuentro perfecto. Vamos a dar un gran concierto, y lo que es más importante, es que creo que mi voz está respondiendo a un castigo duro. Subirte a un escenario y cantar, treinta y una canciones no es fácil, lo hacemos muy pocos, y con mucho cuidado. Haremos un concierto entre dos horas y media y tres, arriba del todo.

Se espera un show con un repertorio donde abunden los clásicos de tu trayectoria, aunque me imagino que gran parte del peso lo tendrán los temas de tu último disco “Cuando El Diablo Canta”. ¿Qué vamos a poder ver el próximo día 7 de Noviembre?

Yo no quiero ser un rockero más que canta sus éxitos de hace veinte años. De hecho, alguna pensé que esto podría ocurrir, y es lo que me ha llevado a dar un paso atrás. Yo incluyo un número de canciones de “Cuando El Diablo Canta” que no es mayor que las canciones que van de “Barriobajero”, por ejemplo. Aunque en realidad, “Barriobajero” es el disco estrella de este repertorio que hemos montado ahora. Hay temas de todos los discos. No hay ninguno de mis discos del que no haya algún tema. Pero con lo que yo disfruto de verdad, es cuando incorporo. El otro día ensayábamos una canción que se llama “Mandan Los Lobos” del último disco. Cuando yo incorporo en el sonido, el ambiente, el clima, en la forma de interpretar, una canción que acabamos de hacer ahora, casi veinte años más tarde de que grabáramos “Miedo A Soñar”, y veo que encaja, que no notas el salto, no notas la diferencia entre unas canciones y otras, y eso es una cosa muy delicada. Cuando vas a ver a otra gente, y dice ahora vamos a tocar un nuevo tema, y ese tema suena a otra cosa, suena desgajado, por sonido, por tipo de composición, a mí no me gusta. Me suele repeler. En el caso de este repertorio no.

Musicalmente eres un artista que ha navegado por diferentes conceptos desde el punk hasta el rock más primario. A lo largo de tu carrera has demostrado ser un artista camaleónico que se mueve en todo tipo de terrenos. ¿A día de hoy como te consideras más rockero o cantautor?

Yo soy más rockero. Hay algo en la actitud, en la forma de hacerlo. Yo soy cantautor porque compongo mis canciones. Pero hay una forma de decirlo, y podría parecer un cantautor si me pongo con mi guitarra, acompañado por los chicos de la banda en un lugar y con una forma de decirlo, pero cuando estoy electrificado y con la banda al completo, hay algo en la manera de ponerte en el escenario, de sujetar el micro, de mirar a la gente, de decir las cosas. Hay una parte en el rock que hay que decirla, hay que contarla como si fuera un cuento, como quien cuenta un pequeño relato. Y si esa forma de decir se hace de una manera, es cuando te conviertes en un rockero.

Muchos de tus discos como “Barriobajero” o “Arañando La Ciudad” pasaran a la historia de los rock como verdaderos referentes culturales de toda una época. ¿Atribuyes este particular a un momento coyuntural de la historia de este país o a una aptitud puramente revolucionaria?

Un poco las dos cosas. Primero eres un crio, tienes veinticuatro años, cuando grabo “Barriobajero”, y veinticinco cuando grabo “Arañando La Ciudad”, y segundom es que en aquellos tiempos ocurrían cosas importantes en España, un momento en que pasaban cosas de verdad, que las cosas cambiaban de verdad. La gente podía ir a votar a elegir a sus representantes más cercanos, en el cual los ayuntamientos se abren completamente a la cultura, el arte, hay conciertos, puedes tocar en cualquier sitio, la gente que hace cine se interrelaciona con la gente que hace música,  los que hacemos música hablamos con los poetas, pasa algo que no es la movida, no es algo comercial, es algo más denso, mucho más profundo, y creo que es una mezcla de las dos cosas. Y también hay un momento creativo importante.

Yo tengo la impresión de que las bandas de rock de este país, sobre todo las que comienzan, son incapaces de encontrar canciones que se conviertan en himnos y que él público pueda hacerlas suyas. En tu caso canciones como “Soy Un Chaval”, “Barriobajero” o “Hormigón, Mujeres Y Alcohol” fueron canciones que marcaron una época ¿Hay una decadente manera de componer rock y de llegar a la gente?

Lo que creo que le pasa a una gran parte de los músicos jóvenes es que desdeñan a los músicos anteriores. Ya no se trata solo de matar al padre, voy a matar también al hermano. Hay un gran desdén sobre todo lo que se ha hecho antes. Se dejan influir por un determinado tipo de mensaje y de pensamiento, hay una creencia de lo lo indie, lo nuevo, lo que innova, lo que se aleja, es lo adecuado. Hay que mirarse en los demás. L otro dia escribia en mi web: Yo sin Lou Reed no existiría. Ahora que ha muerto, ahora que mucha gente habla de Lou Reed, parece como si aquí todo el mundo le adorara, cuando se le lleva olvidando veinte años o más. Yo no concibo, ni hubiera concebido nunca “Marica De Terciopelo” o “Noche Cinco Horas” sin haber oído especialmente “Berlín”. Jamás lo hubiera podido concebir, porque hay una parte de la historia de “Berlín” que tiene que ver con otra parte de la historia de esa canción. Le recomiendo a la gente que la oiga. Hubiera sido imposible que yo hubiera hecho eso. De la misma manera, le hubiera sido imposible a un escritor como Navokof sino hubiera leído la literatura anterior a él. Y aquí ocurre que de pronto la gente desdeña todo eso. Y eso es lo que les pasa, que el referente musical está solo en su generación. Cuando les preguntan quién te gusta dicen el de al lado. Hace treinta años estaban Rosendo, Loquillo, Miguel Rios. No, la gente siempre pone el  de al lado. El vecino. Con el que va a los sitios, con el que comparte escenario. Si eso es asi, no vas a ser capaz nunca de transmitir. Debe ser muy penoso que la huella sonora se haya parado en los 80. En general, toda la huella sonora del rock & roll, está en los 80. Y nos olvidamos de los 60 y de los 70. Es una putada en todos los sentidos. Yo creo que ese es el error.

A partir de tu disco “La Vida En El Filo” tus canciones adquieren un matiz mucho más sosegado y más grandilocuente, en una onda mucho más desarrollada y menos acida. ¿Ese disco fue el que dio un cambio de rumbo a tus canciones?

Yo grabo “La Vida En El Filo” que es mi disco número ocho y lo siguiente que hago es el directo. Cuando hago el doble disco en directo, considero que he cubierto una etapa. Estoy haciendo canciones de toda una carrera que va desde el año 78 al 90 en el que ese disco representa un punto y final. Yo podría haber dicho señores este es mi legado. Y hubiera hecho la carrera normal de todos los artistas ocho o diez años. Pero luego tu te planteas si tienes capacidad para seguir. Al final, de cada generación quedan muy pocos. Aquí en los años 60 había diez mil conjuntos musicales en toda España, y lo ilustraba tu compañero y colega Jordi Tarda. Decía, en la costa, desde Valencia a Girona había 1.800 bandas. ¿Cuánta gente queda de esa? ¿Cuánta gente quedamos de los 80? Cuando llegó ese momento me dije, yo necesito reflexionar, si quiero seguir en esto, o si me bajo desde este tren dejando toda una locomotora, con un doble en directo con 400.000 discos dobles, habiendo conseguido el disco de platino con “La Vida En El Filo” donde estaba “Como Un Susurro” otro con “Fe Ciega”, en fin, era un  momento en el que me decía, lo has conseguido. Me voy a mi casa. Que paso, que me costó estar sin grabar hasta el 96 que grabé “Miedo A Soñar”. Y ya, “Miedo A Soñar” no se parece a “Fe Ciega”. Ya tiene partes mucho más acidas, y mucho más duras. Eso me anima a seguir haciendo cosas, y cuando ya decido tener una banda fija de nuevo hacemos lo de la Cover Band, grabamos unos temas para una antología, y luego este disco “Cuando El Diablo Canta” que yo podría decir, canción por canción, en que disco de mis anteriores encajaría.

De toda tu carrera como músico ¿Cuál es momento que destacarías de manera especial y que marcó tu vida?

Cuando grabamos “La Vida En El Filo” que es un momento muy especial, porque lo fuimos a grabar a Inglaterra y trabajamos con el productor de The Jam, y el técnico de los Rollings Stones, y ahí me di cuenta de que podía dar un pasito más, con aquella gente que ya estaba tan curtida, con una biografía tan importante. Yo creo que ese periodo que va del año 86, a cuando hacemos el doble en directo en el 90, es el momento en el que se junta todo, el momento en el que estas en lo mejor.

¿Qué necesita Ramoncin para componer una canción, soledad o introspección?

Un run run. A mí el ruido me jode. No me refiero al ruido físico, al ruido este de la política, los problemas, ese ruido que tenemos todos en la cabeza. El ruido del fondo. Pues yo, en medio de ese ruido, necesito un run run. Si yo tengo ese run run, tengo el balanceo. Es curioso. Voy a parir una canción. Es algo físico. Es que de pronto digo: voy a poner un huevo. Tengo un run run, tengo una idea, se lo que quiero decir, tengo una frase y una melodía. Entonces me da igual lo que sea. Me da igual el metro, la calle, paro donde tenga que parar saco el chisme le largo la frase, y cuando llego al sitio donde estoy con mi guitarra pues lo plasmo.

Y volviendo al tema ¿Cuáles son los ingredientes que a tu juicio debe tener una nueva canción?

Que suene bonita con una guitarra y una voz. Cuando tu coges una guitarra, o un piano, o simplemente golpeando en la mesa, y lo que cantas tiene una melodía, esa es una canción. Ya la tienes. Y si además, eres capaz de escribir un buen texto, porque eres un buen escritor, y las capacidades de cantarla de la mejor manera posible, tienes una buena canción.

Todos los seres humanos somos animales evolutivos por naturaleza. Tu trayectoria musical ha sido brillante, oscura y meridanamente clara. ¿Vamos a ver el próximo día un Ramoncin completamente evolucionado?

O revolucionado. Cualquiera de las dos cosas. El brillo de un momento, la oscuridad de otro momento, y la corrección en general. Hay un gráfico. Es como un gráfico médico que indica los picos buenos y los picos malos, lo que hay que sacar es la raya que va por el medio. Uno nunca esta abajo del todo ni tampoco arriba del todo. Siempre hay alguien más abajo o más arriba. Tu tienen que entender en que franja quieres estar. ¿Uno es guapo comparado con quién? Tú tienes que estar a tu rollo, a lo tuyo. Lo que importa es la línea que atraviesa todo eso. Esa palabra que ahora se lleva tanto, que sea transversal.

¿Cómo ves la escena rock en la actualidad en nuestro país?

El rock, y la escena, muy bien. El uso que se hace de ellos desde los medios, muy mal. El gusto musical en España lleva secuestrado ya mucho tiempo. La gente en este país no sabe que aquí hay bandas y músicos de rock excelentes, que hacen discos excelentes cada año, y sin embargo, no tienen difusión.

¿La culpa la tienen las emisoras de radio?

¿A alguien le cabe duda de eso? Ya en el año 1978 mi canción “Rocanrol Dudua” mi primer single, yo entré en la lista. Y en esa lista sonaba todo el mundo, Rocío Jurado, Ramoncin, la banda Mediterráneo, Asfalto, y tu podías oir todo, como público. Y daba igual si primero sonaba María Jiménez, porque después, sonaba Iceberg. En 40 Principales sonaba Iceberg, Triana, Medina Azahara, y luego Burning, y luego yo, y luego Paul Maccartney, se oía todo, sonaba todo, y cada uno elegía lo que le gustaba. Desde hace bastante tiempo esto está secuestrado, especialmente está secuestrado el rock por una razón fundamental, y sin ánimo de menosprecio hacia ningún otro colega de otro género, los músicos de rock en general hemos demostrado tener mucha más capacidad crítica. Somos incomodos para la industria, que siempre ha buscado al grupo kleenex, y no digamos ya la emisoras de radio, quitando cuatro excepciones, ya me contaras donde vas a escuchar a Loquillo, o a Barricada. ¿Dónde la gente ha podido escuchar el “Balmoral” de Loquillo? Un discazo. Uno de los mejores discos de rock que se ha hecho nunca en este país. ¿Dónde? Permiten a alguien que tiene mucho  éxito como Fito & Fitipaldis, porque como tiene mucho éxito no pueden darle la espalda a eso, claro, sino sería un escándalo. Pero la ingeniería entre el Amaral comercial, y el Amaral independiente, es que por cada cincuenta veces que sonaba antes, ahora suena una. El gusto musical esta secuestrado en este país.

¿Crees que el rock es un género menor o un referente cultural?

Sin duda un referente cultural. Que me cuente alguien a mí, mas allá de la influencia de la música clásica o culta, que otra música ha influido sobre generaciones de individuos y ha marcado épocas. La música rock se usa para todo: para los anuncios de televisión, para los trailers de las películas, para las bandas sonoras de las propias películas. El rock, es un referente cultural sin ningún género de dudas,

La industria musical parece estar herida de muerte por muchos flancos, al 21 % del IVA le sumamos la degradación del soporte CD, la escasa asistencia de público a los conciertos o la falta de alternativas para la música en directo. ¿Se te ocurren algunas medidas paliativas que puedan ayudar a mejorar la música?

El análisis que acabas de hacer es real. Eso todo en conjunto ha devenido en este desastre. Si ya teníamos un problema con los precios, con un 21 % de IVA es una cosa exagerada. Cuando ya habíamos conseguido racionalizar el precio, y que la gente entendiera que de ese precio el artista se lleva una pequeña parte, el autor otra parte pequita, el productor una un poquito más grande, el distribuidor la más gorda, y luego ya el que lo vende, las grandes superficies lo que les toca, que es mucho. Estaba entendido que eso tenía un reparto, y que a cada uno le toca su parte, y uno es corresponsable de la parte que le toca. Y entonces, llega un señor y mete el 21 %, en una venganza absoluta contra el mundo de la cultura por la falta de apoyo, y sobre todo, por lo critico que ha sido siempre el mundo del cine y de la música, especialmente con el tema de la Guerra de Irak, etc. Una venganza mortal, que le va a costar la vida al cine al teatro, a todo en general. Si encima, hay crisis, y la gente tiene cien pavos para gastarse en conciertos, y la entrada de Bruce Springsteen cuesta noventa, le quedan diez para gastarse. Y con estos diez, van a lo gratis o a donde pueden. Los grupos españoles no deberían tocar jamás gratis. Nunca jamás. Salvo cuando quieras hacer un concertó benéfico, porque  te apetezca regalar. Yo regalé el concierto de La Riviera. A 3.200 personas. Porque era el veinticinco aniversario y me apetecía. Pero esto de la gratuidad permanenete en las plazas de los pueblos, en las calles, que parece mentira. Eso es un gravísimo error. Aquí no hay nadie que haya visto a Coldplay gratis. O a Springsteen, o a Madonna. Como resulta que tu un dia tocas en La Riviera, que te cuesta dios y ayuda,  meter quinientas personas y te salen los números regular, y tres semanas más tarde tocas en una plaza en el Barrio de El Lucero. Tú tienes que tocar para tu público. ¿Qué público tienes? ¿Cuánta gente te quiere ver? ¿350? Pues te tienes que adecuar a esas 350 personas. Y te adecuas a esa gente. No te vas a Cáceres, a tocar en una fiesta, donde al 90 % de la gente no le importas, no habían pagado nada por verte, pero están disfrutando de lo que les das gratis por que son las fiestas del pueblo. Eso es un gravísimo error. ¿Por qué digo esto? Porque la única salida que nos queda es tocar en directo. Y luego vender tui disco allí. Si no, no hay salida.

Si tuvieras que quedarte con una imagen, o una palabra que definiera tu carrera como cantante ¿Qué utilizarías?

Mira, autentico, es una palabra tan desgastada y tan tramposa, que yo no hago rock auténtico, hago rock de verdad. Quizá, la verdad. Es una palabra que me gusta porque proviene del argot del toreo, nos guste o no nos guste el toreo hablo simplemente de su literatura, la verdad, cuando el torero se muestra de verdad, cuando se está jugando la vida, no está engañando, no torea con el pico, y se muestra impoluto delante del toro. Pues, yo hago rock de verdad.

Y si tuvieras que destacar un recuerdo o momento vivido en este trayecto de treinta años ¿Cuál sería?

Es difícil. Recuerdo un concierto en el Paseo de Camoens, que se dijo en el suplemento de El País, que Ramoncin había llevado a medio millón de personas en un concierto. El momento en el que yo paré el concierto, para que subiera al escenario Enrique Tierno Galván. La comunión de la gente con un político, me da igual, de izquierda o de derecha, la comunión de la gente, la tolerancia, la comprensión, la relación, la complicidad, eso es hoy en día impensable. ¿Tú te imaginas hoy en día un concierto en la Plaza Mayor subiendo al político que sea al escenario? ¿Tú te lo imaginas? Bueno, pues había un momento en Madrid, que uno podía parar un concierto para pedir que subiera al escenario el que había hecho de nuestra ciudad un lugar mejor donde vivir, Enrique Tierno Galvan.

CHEMA GRANADOS

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