SER MUSICO DE ROCK EN ESPAÑA CUESTA MUCHO DINERO
El oficio de músico de rock en este país, acaba convirtiéndose en un penoso calvario.
Tratamos de analizar objetivamente el proceso que tiene que soportar una banda para abrirse camino.
CHEMA GRANADOS
Con el paso del tiempo, he tenido la posibilidad de ir conociéndo de primera mano, bastantes pensamientos y opiniones de personas que son aficionadas al rock, en mayor o menor grado. Personas que asisten a los conciertos de rock, mas o menos asiduamente, y que se sienten identificados con esta cultura. El grado de implicación depende de los casos, pero el perfil del consumidor de rock es muy variado, y además, no ofrece muchas disparidades con los consumidores de otro tipo de vertientes músicales. En general, siempre aceptan como de calidad, aquellas bandas o artistas que han ido acuñando una “marca” propia, que les diferencia del resto de bandas y artistas, y que por tanto, les ofrecen más credibilidad. Es allí a donde irán a dejarse su dinero, en productos que suenen, que tengan una estructura comercial, que se definan a si mismos, y que, por supuesto, tengan valor y peso específico para los que confluyen en su mismo entorno.
La mayoría de ellos, tiene una imagen muy distorionada de los músicos, basada en rumores, comentarios infundados, medias verdades, y declaraciones obtusas sin ningún fundamento. Creen por ejemplo, que la gran parte de músicos que militan en bandas de primera línea viven de la música, y que por tanto, son un priviligiados. Ni lo uno, ni lo otro. Solo un 7 % de los músicos que forman parte de bandas de cierto empuje mediático y comercial, viven de la música y se dedican de pleno a ella. La gran mayoría de estos músicos, llevan entre quince y veinte años de carrera profesional. Cuando hablamos del concepto “viven de la música” lo hacemos en el marco de unos ingresos económicos iguales, o simlilares a un salario profesional medio, es decir, para vivir más o menos holgadamente. Nada de lujos.
No sabemos en que crisol se ha fraguado esta imagen tan irreal, y tan patética al mismo tiempo, pero desgraciadamente, ya me la he ido encontrando con cierta asiduidad. Es preocupante, que la realidad conviva en el público de manera tan distorsionada. En vano, trataba yo de convencer a un espectador del pasado Festival En Vivo, de que sus ideas estaban equivocadas, después de comenzar a dialogar sobre la actualidad del rock. Mientras esperábamos que comenzara uno de los muchos conciertos programados, y haciendo gala de empatía recíproca, entablamos debate sobre el tema. Para este espectador, los grupos “ya ganan bastante” por actuar en el festival, además del dinero, que según el, les dejaban las giras. Sin comentarios. Imposible hacerle entender nada en absoluto, aferrado a la imagen latente de que los “músicos están ahi por algo, y no por amor al arte”, y que sino “nadie tocaría en un grupo de rock”. Molly, el vocalista de HAMLET me contaba, que estando de gira, llegaron a un hotel donde tenían reserva, y estaba esperándoles en la puerta un empleado de dicho establecimiento, que a la sazón, era un fan incodicional de la banda. Al verlos bajarse de un coche normal, utilitario, el hombre se quedó asombrado, y decepcionado les dijo: “hombre, yo esperaba veros bajar de un coche de alta gama. Sois los HAMLET”. Nuevamente, nos hallamos ante un desconocimiento de como funciona este negocio.
Cuando una banda se forma, sus miembros efectuan el primer desembolso previo: los intrumentos y artilugios técnicos (amplificadores, pedales, micros etc..) que van ha servir para canalizar y dar forma a su música. Y este desembolso, sale directamente de sus bolsillos. Una vez reunida la banda, las ideas claras, y la motivación por las nubes, hay que encontrar un local de ensayo donde poder desarrollar su creatividad. En España, y en casi todas las localidades, han ido proliferando inversionistas que se han sumado al negocio de los locales de ensayo. Estas infraestrusturas, ofrecen a los músicos un espacio digno donde tocar, almacenar su equipo con unos minimos de seguridad, y poder establecer su base de operaciones. Generalmente, están dotados de aire acondicionado, tarimas, cuadro eléctrico, seguridad, y un espacio suficiente para tocar con cierta soltura. Su precio suele oscilar entre los 300 € y los 700 € mensuales, aunque también, existen otras empresas que por una cuota superior, incluso ofrecen acceso a estudio de grabación. Este gasto se paga a escote entre todos los miembros del grupo.
Una vez elaborado un repertorio adecuado, con composiciones propias, fruto de los dias de ensayo, la banda adquiere cierta estabilidad y seguridad. Es entonces, cuando sentirán la necesidad de dar a conocer ese trabajo. Hay que buscar un estudio de grabación. Aunque hay bandas que optan por grabar maquetas de calidad más o menos aceptable, y buscar compañía discográfica con sus propios recursos, la mayoria de bandas prefieren entrar en un estudio de grabacion profesional para registrar su trabajo. Habida cuenta de los tiempos en los que nos hallamos, en la era de las tecnológías, grabar una maqueta de baja calidad es una pérdida de tiempo y de credibildiad. Un estudio de grabación viene a costar entre 2.500 € y 10.000 €. Este precio está sujeto a muchos condicionantes: la calidad de los estudios, la confortabildiad, las horas que se inviertan en la grabación y las mezclas de las pistas, etc. Por lo geneal, los grupos suelen llevar los temas bien enebrados, y las grabaciones no se prolongan mas allá de quince o veinte días. Además, existe un gran número de de estudios de grabacion, y por ende de ofertas y precios. Estos precios, se incrementarán bajo dos condicionantes: la contratación de un productor, y el desplazamiento, si fuera preciso. Generalmente, los estudios están montados por músicos con experiencia, que son productores, y que tienen buenos conocimientos del medio, por lo que las bandas, optan por contentatse son su trabajo. Contratar a un productor de prestigio, con un curriculun aceptable, supone un desembolso adicional de entre 3.000 y 5.000 €. Claro está, que hay productores que son capaces de convertir un disco en un éxito total. Otro gasto especial es el desplazamiento. Si somos de Barcelona y nos movemos a grabar a Madrid, habrá que reservar una partida presupuestaria para los gastos de desplazamiento, alojamiento, manutención diaria etc. Esto, imcrementa notablemente la inversión.
Una vez grabado el disco y mezclado, hay que masterizarlo. La masterización, es mucho más importante de lo que parece, y puede marcar la diferencia entre un buen sonido, y un sonido final de excepción. Muchos estudios hacen una masterización “por emcima” del disco, pero las masterización, debe de hacerse en estudios específicos, que disponen de la tecnología especializada. En nuestro país existen estudios de masterización de buena calidad, pero muchos grupos masterizan en Estados Unidos, Italia o Finlandia, donde hay excelentes estudios dotados de tecnología punta y precios competitivos, y sobre todo, mucha experiencia. Se puede masterizar con un presueesto de entre 1.200 € y los 2.500 €. Ya temos el master terminado, el embrión de donde saldrán las copias. Tenemos un master de calidad, con una grabación excelente. Sin embargo, los gastos no han hecho más que empezar. Ahora, debemos encarar la fabricación. Si lo vamos a hacer de forma autoproducida, acudiremos a una fábrica, que nos harán una tirada de 1.000 unidades por precios que oscilan entre los 800 € y los 1.100 €, mas el 18% de IVA. Otra opción, es contratar los servicios de una compañía discográfica que quiera acojernos en su seno, al resguardo de su marca, y publicar el disco con su sello. Esto nos costará entre 1.500 y 2.000 €. Ya tenemos el disco editado, pero tenemos que distribuirlo en tiendas fisicas y virtuales. Esto nos conlleva un nuevo gasto. Debemos hacer un contrato de distribución con una empresa que nos distribuya el disco. Otro gasto: entre 600 y 800 €.Por supuesto, es muy importante que el disco se encuentre en los principales punto de venta de las ciudades. Si una persona interesada en comprar el disco, no lo encuentra en su punto de venta habitual, es muy probable que se desanime, y ya no lo compre.
Ya está el disco en la calle. Los músicos, respiran ufanos, después de haber tenido que afrontar unos gastos importantes, gracias a una inyección de cash proviniente de creditos bancarios solicitados, pequeños pellizcos a la nónima, recaudaciones varias, y algún ahorro previniente de conciertos ofrecidos. Sin embargo, seguimos. Si tenemos manager, una persona de confianza, afecta al grupo, que mueva el material por salas, productoras y discográficas, el disco comenzará a moverse. Sino, está la posibildiad de contratar los servicios de empresas de management, que se van a encargar de mover al grupo. Hay que abonar un contrato de management, generalmente, de un año de duracion, por el que deberemnos de pagar un importe entre 1.200 € y 2.000 €, además, de las comisiones pertinentes por conciertos, que pueden llegar hasta el 30 %. Vale, se acabó. No. Queda lo más importante. La promoción. Si el disco no se mueve, sino llega a los medios de comunicacion especializados, promotoras, editoras y demás, y la banda no suena en las radios, o aparecen en las web, fancines y revistas especiliazadas, todo el trabajo previo no sirvirá de mucho. Hay empresas dedicadas a la promoción, que elaboran planes de promoción específicos, a base de envios postales del disco, mailing masivo, redes sociales, festivales, y que tratarán de concertar entrevistas, televisiones y radio, y hacer llegar a a todo el mundo el trabajo de la banda. Y aun nos quedará la grabación de un video clip que pueda servirnos de apoyo promocional, y que nos costará entre 700 € y 3.500 €, dependiendo de las productoras.
Si hemos ido sumando mentalmente los gastos que son precisos para el lanzamiento de un disco, el resultado final puede asustar, y de hecho asusta, ya que todo debe de sufragarlo el grupo con recursos propios. Hace algunas décadas, las compañías discográficas fichaban a los artistas y los grupos haciéndose cargo de todos estos gastos, y descontándolo de los royalties que generaban las ventas de discos, e incluso, había en muchos casos, un adelanto de royaltis previos a la salida del disco. En la actualidad, en la industria rock, esto ha desaparecido por completo. Es más, a la idea romántica e idealista del rock es cultura, se contrapone la idea de que el rock, es un producto que hay que vender, del cual hay que sacar unos rendimientos económicos, que posibiliten que la banda optenga recursos con los que mantenerse a flote en un oceáno plagado de competencia, sin relevo generacional entre bandas y músicos, y donde las limitaciones son drásticas. Desgraciadamente, si tu disco no se vende, si ha tus conciertos no van sufiientes espectadores, no podrás mantener el ritmo económico durante muchos años.
El sacrificio
A todo esto debemos sumar la conciliación laboral y familiar. Los músicos son seres humanos, que viven en sociedad, que tienen vínculos, y que además, poseen elementos creativos intensos. Son seres especiales. Hablan con los sentimientos y traducen las emociones en notas musicales. Componer canciones, escribir letras, dar vida a melodías, supone un esfuerzo creativo y emocional importante. Cualquier problema, tensión o desetabilización, pueden convertir su trabajo en un calvario. Hay muchos músicos casados, con hijos, con hipotecas, con responsabilidades frente a terceros. Pasan muchas horas en el local, en la carretera, y sus entornos sufren la fricción. Aman su trabajo, pero a veces, esto no es suficiente. La vida marca unas pautas tan estrictas, que muy pocos pueden subvertirlas. Es por tanto, necesario que cambie esa imagen, que la gente entienda la realidad de los músicos, y que apoye sus trabajos de una manera u otra. Es dificil abarcar a tanto grupo. Es dificil asistir a los cientos de conciertos que hay todos los fines de semana en las grandes ciudades. Pero siempre habrá un artista prefierido, al que podamos agradecer su trabajo y su dedicación con la fidelidad. Nos hacen la vida más vivible, mas viva, y sin la música, creedme, nuestra existencia no sería sino un cenagal de sombras. Digamosle a la sociedad, a los aficionados, que la realidad es otra, y aprendamos a valorarlos y respetarlos como merecen. El rock, es cultura. El rock, es vida.
















Hasta tal punto es de sacrificada la vida de un rockero, que llega un momento en que las obligaciones familiares y laborales le obligan a uno a alejarse de los locales de ensayo y de los bolos. En dos amargas ocasiones he tenido que vivirlo.
Este tipo de artículos hacen falta. Hay que desterrar la idea de que un grupo de rock son sólo tres, cuatro, cinco tíos y/o tías que se juntan en un lugar un día y tocan cuatro canciones y ya está. Hay muchas horas de trabajo detrás, en forma de ensayos, composición, ecualización y ajustes de equipos (no se suena bien de casualidad a la primera), mucha pasta dejada en instrumentos, amplis, micros, equipos… Lo explicas muy bien, no hace falta que siga.
Por cierto, en cuanto a la distribución de CD’s. dejando al margen la realidad de que hoy en día se venden muy pocos, al final resulta más rentable distribuir libremente la música por Internet que dejarse la pasta en copias que luego, encima, no acabas de vender (hoy en día se pueden fabricar discos desde la unidad). Te podría citar tres o cuatro grupos que les ha ido bien con ese sistema.
Un saludo y hasta pronto.