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DESASTRE + CHATARRA. SALA CARACOL.

 

DESASTRE en la Sala Caracol. Foto: Chema Granados.

 

La grandeza del rocanrol, es que siempre acaba haciéndonos grandes. A los que lo producen, y a los que se alimentan de él. Y resulta tan mágico e imprevisible, que una noche cualquiera, en algún lugar de tu ciudad, puede hacerte volar, sentirte único y diferente, en una experiencia insólita y a veces fugaz, donde los sentimientos prevalecen en un contexto de celebración casi espiritual. No es que quiera tirar de metafísica existencial, pero es que todas las miserias, las tristezas, y toda esa hiel que nos obligan a comer a diario los que pretenden salvar nuestras vidas, quedan reducidas a un borrón translucido, una mota de polvo volátil e insignificante, para llevarnos en brazos de la alegría. DESASTRE nos dieron esa noche mágica en que hallas en una nube, deshaciendo el nudo de los sentimientos que se agolpan en la garganta, gozando del placer de ser diferente. Saltando lastre, quitándote la mierda, despojándote de la negritud para sentirte incomparable.

Los orígenes de esta banda del barrio de Usera se remontan nada menos que al año 1.988, y desde entonces, han seguido en la brecha luchando por estar ahí, donde están, en el corazón de la gente. A lo largo de su trayectoria han atravesado los más áridos desiertos, y han luchado con tesón por ser ellos mismos. Su último disco “Soltando Lastre” es un buen epítome de todos estos años de carretera y rocanrol, pero además, es un disco de abierta sinceridad, espontáneo y entusiasta. El viernes 11 de mayo hicieron la presentación oficial en la Sala Caracol de Madrid, en un concierto memorable que se convirtió una celebración, para ellos y para sus fans que les vienen siguiendo los pasos desde hace años, y que acabó transformándose en una orgía de sensaciones.

Para abrir el concierto invitaron a la banda CHATARRA, una banda de Gavá BCN, que se entregaron a fondo sobre el escenario para aprovechar sus minutos, y hacer un despliegue impulsivo de su talento. Llevan desde el año 2.000 publicando discos, y ofrecieron una buena muestra de su repertorio de rock directo, primario y libertino, que evoca en muchos momentos a los Leño primigenios, pero que también, aporta mucho del rock de los 80 pasado por el tamiz contemporáneo. Ofrecieron un show intenso y enérgico, haciéndose con el público que comenzaba a llenar la sala. Después de una intro con una fanfarria circense, los DESASTRE se hicieron dueños del escenario entre el clamor del público. Abrieron con “Miradas Empañadas” de su nuevo disco, y empalmaron con “Incordiar” “Mal Trago” “De Pena” y “Tambores De Guerra”.

Para entonces, la sala se había transformado en un hervidero, con pogos constantes y la gente saltando. Se apreciaba como disfrutaban sobre las tablas, lo que irradiaba mucha energía positiva en los presentes, que no paraban de corear los estribillos, de cantar, y de disfrutar del espectáculo. Luego llegó el single de su nuevo disco, “Soltando Lastre” y canciones emblemáticas de su último trabajo como “Rocanrol de Carretera” en homenaje a toda esa gente que participa en el circo del rock, y que está en el backstage, detrás del entramado del espectáculo. La fiesta prosiguió, pero esta vez, con la presencia de una sección de vientos que tocaron dos temas seguidos, y que la gente bailó hasta la extenuación. Momento importante y afectivo, fue el tema “Carta A Clara” que, sinceramente, encoje en corazón. Repasaron también algunas canciones que formaron parte de sus  otros fonogramas: “Como La Espuma” de su disco “3 y 1/2” o “África” de “Callejón Desastre”

El tramo final del concierto fueron los bises. Una locura pantagruélica, con El Trapa de “Matando Gratix” en escena cantando “La Reina Del Salón”, y a continuación, Alfonso poniéndose una camiseta de los Leño para recibir en el escenario a Toni Urbano, bajista de la banda. Salió enérgico y radiante, para tocarse con ellos “Aprendiendo A Escuchar”. Casi dos horas de show, que supieron a poco, ya que hubiéramos estado otras dos allí, saltando y gozando hasta el amanecer. Desastre siempre han contado con la admiración y el cariño del público de Madrid. La otra noche, dejaron de ser una banda de rock urbano del barrio de Usera, para convertirse en un grupo de referencia, intimo, y afectivo, que llega al corazón con su letras directas y cargadas de sensibilidad, de rabia, de fuerza, y esa actitud pendenciera a la par que sensible sobre el escenario. Aúpa Desastre!

 

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