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Entrevista a Esteban Gutierrez, a propósito del libro «Simpatía Por El Relato»

Esteban Gutierrez y Patxi Irurzun son las persnas que se han encargado de  coordinar, editar y promocionar el libro «Simpatía Por El Relato», una obra que recoje los trabajos literarios de una pléyade de músicos, que se dejan arrastrar por su sentimiento literario para mostrarnos su capacidad creativa. Un libro que sorprende, no ya por su calidad literaria, sino conceptual. ROCKCULTURA entrevista al escritor Esteban Gutierrez, para ahondar aun más en los entresijos de esta obra, que todo buen amante de l rock debe cuanto menos leer, y a ser posible, apreciar en su justa medida.


Editar un libro de estas características, supone en si mismo asumir un riesgo incalculable a priori, a juzgar por cómo está el panorama editorial en general, y el del rock en particular. ¿Cuál fue la motivación expresa que os llevó a Paxti Irurzun y a ti mismo a planificar un libro como este?

Bueno, nosotros nunca pensamos en que los cuentos escritos por rockeros saliesen publicados en formato libro. Pensamos que no lograríamos más que doce o quince autores, y el resultado íbamos a publicarlo en la única revista dedicada al cuento, al relato corto, en España: Al Otro Lado del Espejo. Cuando los relatos que fueron llegando superaron nuestras expectativas, fue cuando caímos en la cuenta de que teníamos que convencer a un editor a que publicase un libro. No sabíamos dónde nos habíamos metido.

El libro recoge los relatos escritos por treinta y dos músicos de rock, algunos de ellos de notable significancia, y otros quizá de menor eco, pero sin duda con igual relevancia. ¿Cuál fue el criterio a la hora de elegir los músicos que compondrían el tándem de firmas invitadas?

En principio tanto Patxi como yo tiramos de los amigos (Kutxi, Drogas, Carlos Pina, Kike Babas, Josu Arteaga). Amigos que sabíamos que le daban a la tecla, que tenían inquietudes literarias. Luego indagamos, encontramos más autores y se lo propusimos. Unos se lo comentaban a otros y así fueron llegando los textos a Simpatía por el relato. En la última fase teníamos en la cartera a autores más conocidos quizá por su faceta literaria que por la de músicos, y sabíamos que iban a dar más peso al libro.

¿Hubo algún músico que rechazara vuestra oferta de participar en el libro?

Hubo músicos que se hicieron los locos, que no contestaban correos o el teléfono; Hubo algún músico que pidió dinero por participar a pesar de saber que un libro solidario a beneficio de unas asociaciones sin ánimo de lucro; pero, sobre todo, hubo managers que no hicieron llegar la propuesta a sus representados. Una pena.

El estilo literario elegido para esta antología es el relato narrativo. ¿Por qué elegisteis este formato frente a la poesía, por ejemplo, que es un terreno que muchos de ellos dominan, incluso que utilizan para expresarse como artistas?

Precisamente por eso, porque ya sabíamos que muchos de ellos son tan grandes poetas como letristas y compositores. Por eso quisimos ponerles el reto del folio en blanco sin apoyo de música ni de rimas. Solos ante un papel y una historia por contar.

Semejante colección de relatos entraña cierta dificultad de coordinación. ¿Cuál fue el mayor escollo que tuvisteis que salvar para que el libro finalmente fuera editado?

Bueno, lo de la coordinación era tarea de Patxi y mía; no se nos ha dado mal, la verdad, porque sabíamos que los rockeros necesitan mucho carrete (lo que no sabíamos era cuánto). Pero lo de editarlo, lo de convencer a un editor, ha sido mucho más complicado porque cuando teníamos editores dispuestos a apoyar el proyecto o bien no tenían la distribución que nosotros queríamos o bien no nos entendíamos por otros motivos. Alguna editorial  estuvo valorando su publicación meses sin pronunciarse, otras nos retrasaban la edición uno o dos años. Cuando Drakul dijo que adelante, respiramos de alivio: pensamos que ya se habían acabado las comeduras de coco.

Leyendo el libro, se aprecia no solo una gran calidad literaria, sino gran calidad en cuanto a las tramas elaboradas en los relatos, e incluso, puede apreciarse un mensaje global en todo el libro. A tu juicio, ¿Qué nota deberíamos otorgarle a cada uno de los músicos que han participado en el libro?

Yo creo que todos los músicos eran concientes de que lo que se publicase iba a reflejar un trozo de su alma de cara al seguidor o de cara al simple lector. Siendo concientes de ello, nadie envió un texto mediocre, todos han dado lo máximo de sí para ofrecer un buen cuento.

Habláis de que el libro ha sido una especie de punto de encuentro entre literatura y rock. ¿Es en realidad tan corta la distancia entre ambos exponentes creativos?

Tan corta como que no existe. Yo he leído relatos que son temas de blues. Leía y en mi cabeza sonaban lamentos de blues. ¿Quién no ha escuchado una canción que le ha inspirado algo de lo que escribir? Lo mejor del libro ha sido eso: haber sacado a la luz esa relación y haberlo hecho de tal manera que se ha generado un buen rollo tremendo entre los que estamos implicados en este proyecto literario.

Sorprende sobremanera la capacidad expresiva de los autores, pero así mismo, sorprende la manera en que se han interpretado a sí mismos en cada uno de los relatos. ¿Supone un valor añadido el hecho de que estos músicos nos revelen esa parte inédita para su público?

Ya lo dije: todos los escritores reflejan parte de su alma en el papel. En el caso de los cuentos de esta antología, muchos de ellos optan por la confesionalidad, por hablar de ellos mismos directamente (de sus recuerdos, de sus amores, de sus conciertos, de sus experiencias en la vida); pero otros muchos han huido al mundo de la ficción. Gracias a esa variedad el libro es tan atractivo.

Cómo escritor, la elaboración de un libro de semejantes características ha debido de suponer todo un reto. ¿Qué valoración tendrías que hacer, a título personal, de la obra en su conjunto?

Viendo el libro, Patxi y yo estamos muy satisfechos de nuestro trabajo, de los dos años dedicados al proyecto; pero también estamos satisfechos del trabajo que ha hecho el editor con el libro y, por supuesto, de los cuentos publicados y de los autores que, con sus bandas y en sus ciudades, están cumpliendo el sueño de presentar el libro haciendo conciertos por toda España.

No sé hasta qué punto, este libro será bien recibido por el aficionado al rock, aunque, a juzgar por que va por su segunda edición, la respuesta ha sido más que positiva. ¿Por qué debemos de leer este libro, todos aquellos que de alguna manera u otra sentimos al rock como una cultura infravalorada?

Pues por eso mismo, porque este libro es la muestra de que el rockero no es un troglodita, analfabeto y egocéntrico semidiós. El rockero es un ser sensible, emotivo como una balada de rock; es afable y cristalino como una guitarra acústica a medio tiempo; y es un guerrero con zarpas de acero a la hora de repartir hostias y consignas que gritar, como el mejor de los temas cañeros. El rockero es capaz de donar sus escasos beneficios por la participación en el libro, a un comedor social y a unas familias que acogen niños saharauis en el verano. El rockero es capaz de dormir en un sillón, un par de horas a la sumo, y poner dinero de su bolsillo para gasolina, sólo para tocar en un concierto en apoyo del libro. Podría contar miles de cosas así que han hecho los rockeros que participan en esta antología. De hecho, las contaré.

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