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LOS DELTONOS. SALA EL SOL. MADRID

CLAMOR CONTRA LA INJUSTICIA

 

El magnánimo filósofo español José Ortega y Gasset dijo una vez: “España es un país para morir”. No puedo estar más de acuerdo con esta reflexión, cuando escucho cualquier canción compuesta por esta banda veterana, y sobre todo, cuando los ves en directo, desarrollando un show intenso hecho a la medida de las grandes bandas. Una injusticia extravagante e insólita, concebida en un país donde se da más crédito y valor, a los productos musicales contraculturales basados en la inquina y la insidia más contumaz, en detrimento de las propuestas de más calidad como es el caso de Los Deltonos. En cualquier caso, esta banda oriunda de Cantabria, ha desarrollado un bagaje vasto y controvertido (no pudieron desarrollar su actividad normal por problemas con la justicia, ya que un juez llegó a declararles “grupo intelectualmente violento”), no exento de eventualidades duras de aceptar y escollos inadmisibles. No obstante, siempre se las arreglaron para seguir en la encrucijada, con la cara al viento, porque por encima de todas estas banalidades eventuales, ellos son artistas con letras mayúsculas, y sienten aquello que hacen. Así es que ningún impedimento, parece ser que les ha interferido para poder seguir creando Y tampoco aparece importarles en exceso el hecho de no tener la trascendencia y el reconocimiento deseados, ya que en el escenario disfrutan tocando sus canciones.

Que mayor grandeza que esta. El pasado día 30, un día laborable, llenaron la Sala El Sol para citarse con sus fans y ofrecerles un concierto memorable. Es imposible no ser fan de esta banda. O te apasionan, o los odiarás. No hay término medio. Presentaban su último disco “Saluda Al Campeón” un EP con seis temas que parecía ser una continuación de “La Caja De Los Truenos” publicado en 2.011, y que finalmente, adquirió entidad propia. En este último disco han mantenido su línea creativa y sus ambiciones, siempre tan perfeccionistas y con un alto grado de exigencia. Un asistente, al reconocerme entre el público como periodista, me preguntó que con que etiqueta les podría definir, a lo que yo contesté: “rock, blues, soul, country, rock & roll, garaje, rhythm and blues, power pop, rock sureño. Elige la que más te guste”. El tipo flipó, y me lanzó una mirada de estupefacción, que quizá fue solo el reflejo su conturbación. El caso es que esta banda navega de un cauce a otro con gran naturalidad, y todas sus composiciones están henchidas de riqueza, de contextos diversos, de creatividad rebosante. Es imposible atarlos a un solo palo. Realmente, lo mejor es dejarse llevar por los compases de sus canciones con naturalidad, respirando ese fluido tan autentico que desprenden los textos, las melodías, los riffs lustrosos y asonantes, la cadencia de los estribillos, o el rugido de sus ritmos rocanroleros. Es una experiencia vital completa, a la que no pueden ponérsele límites.

Por tanto, se afanaron en presentar las canciones de este disco como “Saluda Al Rey” con su aroma espectacular, “El Blues De M”, un tema risueño e intimista, “Cierra Al Salir” al más puro estilo sureño, “Muy Bien” o “Hablando De Lo Tuyo”, repasando su carrera con todos los clásicos con los que han ido cimentando su trayectoria. Pero es que además, la conexión con el público fue total desde el primer tema, no solo porque los congregados adoraran todas las canciones, las cantaran y las degustaran con placer, sino porque ellos exudaban placer en el escenario, vitalidad pura, sintiendo el palpito de cada tema, con tan intensidad, que comprendimos hasta qué punto disfrutaban de lo que estaban haciendo. De nada sirve ser el mejor músico del mundo, sino se es capaz de transmitir. Los Deltonos nos dejaron desangrarnos de placer. Fueron una hoguera constante, en los temas más rápidos, o los más cadenciosos. Cada nota, cada estrofa fue un salto al vacío. Hasta tres bises tuvieron que hacer al borde de la madrugada. Un colofón brillante para una experiencia única, de la que nunca podremos olvidarnos. Clamó la sala contra la injusticia, en medio de la noche madrileña. La injusticia, de que una banda como Los Deltonos no haya pasado al estadio superior, a estar donde les corresponde por derecho propio. Quizá educando a las grandes audiencias de sentimientos certeros, de entusiasmos, y de experiencias apasionadas. En cualquier caso, a pesar de no estar rodeados de los oropeles ni de las atenciones precisas, tienen en su cuenta de resultados, no solo una carrera brillante, sino el reconocimiento de su público fiel. Los que gozan cada día, cada noche, del placer de escuchar y digerir unas canciones increíbles que desnudan los corazones.

CHEMA GRANADOS

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